EJE
MILEI CONVOCÓ A SESIONES EXTRAORDINARIAS CON LA REFORMA LABORAL COMO EJE
19 de enero de 2026 10:07
El Congreso de la Nación volverá a abrir sus puertas en pleno receso legislativo. A partir del 2 de febrero, diputados y senadores deberán regresar al recinto para participar de un nuevo período de sesiones extraordinarias convocado por el Poder Ejecutivo, con una agenda definida y plazos acotados.
La convocatoria quedó formalizada mediante el Decreto 24/2026, publicado en la madrugada del lunes en el Boletín Oficial. Allí se establece que las sesiones se desarrollarán entre el 2 y el 27 de febrero de 2026 en la Ciudad de Buenos Aires, extendiéndose durante 25 días fuera del calendario ordinario del Congreso.
Dentro del temario fijado por el Ejecutivo, el proyecto de reforma laboral aparece como la iniciativa de mayor peso político. Se trata de uno de los ejes centrales de la agenda impulsada por el presidente Javier Milei y uno de los puntos que genera mayor expectativa —y tensión— en el ámbito parlamentario.
El decreto presidencial delimita con precisión el alcance de las extraordinarias. Según lo dispuesto, el Congreso solo podrá tratar los proyectos incluidos en la convocatoria oficial. Cualquier iniciativa que quede fuera de ese listado requerirá una nueva citación del Poder Ejecutivo o el consentimiento expreso del Presidente de la Nación.
Esta será la segunda vez que el actual gobierno recurre a sesiones extraordinarias por fuera del período legislativo regular. La herramienta permite acelerar el tratamiento de iniciativas consideradas prioritarias, pero también reduce el margen de maniobra del Parlamento al limitar los temas habilitados para el debate.
Desde el oficialismo, la reforma laboral es presentada como una pieza clave para avanzar en cambios estructurales del mercado de trabajo. Sin embargo, su discusión promete abrir un escenario complejo en el Congreso, donde el Gobierno no cuenta con mayorías propias y necesita acuerdos para avanzar con sus proyectos.
El llamado a extraordinarias confirma que febrero será un mes de alta actividad política en el Parlamento. Con una agenda acotada y un proyecto central en debate, el Ejecutivo busca sostener el ritmo legislativo y mantener en agenda una de sus principales reformas, en un contexto de negociaciones abiertas y expectativas cruzadas dentro del Congreso.
La convocatoria quedó formalizada mediante el Decreto 24/2026, publicado en la madrugada del lunes en el Boletín Oficial. Allí se establece que las sesiones se desarrollarán entre el 2 y el 27 de febrero de 2026 en la Ciudad de Buenos Aires, extendiéndose durante 25 días fuera del calendario ordinario del Congreso.
Dentro del temario fijado por el Ejecutivo, el proyecto de reforma laboral aparece como la iniciativa de mayor peso político. Se trata de uno de los ejes centrales de la agenda impulsada por el presidente Javier Milei y uno de los puntos que genera mayor expectativa —y tensión— en el ámbito parlamentario.
El decreto presidencial delimita con precisión el alcance de las extraordinarias. Según lo dispuesto, el Congreso solo podrá tratar los proyectos incluidos en la convocatoria oficial. Cualquier iniciativa que quede fuera de ese listado requerirá una nueva citación del Poder Ejecutivo o el consentimiento expreso del Presidente de la Nación.
Esta será la segunda vez que el actual gobierno recurre a sesiones extraordinarias por fuera del período legislativo regular. La herramienta permite acelerar el tratamiento de iniciativas consideradas prioritarias, pero también reduce el margen de maniobra del Parlamento al limitar los temas habilitados para el debate.
Desde el oficialismo, la reforma laboral es presentada como una pieza clave para avanzar en cambios estructurales del mercado de trabajo. Sin embargo, su discusión promete abrir un escenario complejo en el Congreso, donde el Gobierno no cuenta con mayorías propias y necesita acuerdos para avanzar con sus proyectos.
El llamado a extraordinarias confirma que febrero será un mes de alta actividad política en el Parlamento. Con una agenda acotada y un proyecto central en debate, el Ejecutivo busca sostener el ritmo legislativo y mantener en agenda una de sus principales reformas, en un contexto de negociaciones abiertas y expectativas cruzadas dentro del Congreso.
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