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LUJÁN FUE ESCENARIO DE UN HOMENAJE AL PAPA FRANCISCO CON MENSAJES Y GESTOS POLÍTICOS
21 de abril de 2026 20:07
La ceremonia en Luján reunió a dirigentes de distintos espacios políticos y dejó mensajes sobre el legado del pontífice.
Una frase en medio de un clima cargado de simbolismo volvió a poner tensión política en un acto religioso: “no hay libertad sin justicia social”, sostuvo Axel Kicillof durante la misa por el primer aniversario de la muerte del papa Francisco, en un encuentro que reunió a buena parte del arco dirigencial.
La ceremonia se realizó en la Basílica de Luján y estuvo encabezada por el arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, ante una gran cantidad de fieles que se acercaron para recordar a Jorge Bergoglio a un año de su fallecimiento.
El acto no pasó desapercibido en el plano político. Entre los asistentes estuvieron referentes del Gobierno nacional como Martín Menem, Manuel Adorni, Bartolomé Abdala y Diego Santilli, mientras que también dijeron presente dirigentes de la oposición, entre ellos el propio Kicillof y Wado de Pedro, junto a intendentes bonaerenses.
En ese contexto, el gobernador bonaerense utilizó sus redes sociales para fijar postura sobre el legado del pontífice. “A un año de la partida de Francisco, no alcanza con recordarlo en un homenaje, es necesario poner en práctica sus ideales”, expresó, en un mensaje que sumó una lectura política en medio del encuentro.
Durante la homilía, Colombo evitó referencias directas a la coyuntura, pero sí puso el foco en uno de los ejes centrales del legado del Papa: la necesidad de construir unidad. En ese sentido, llamó a “superar las divisiones que persistieron durante su papado”, tanto en la sociedad como dentro de la propia Iglesia.
El arzobispo también destacó el valor simbólico de la convocatoria y señaló que este tipo de encuentros pueden convertirse en un punto de partida para recomponer vínculos. “Nos alegra y anima a seguir construyendo juntos una patria de hermanos”, afirmó frente a los presentes.
La ceremonia se extendió durante casi una hora y estuvo marcada por momentos de recogimiento y participación de los fieles, que acompañaron con cánticos y muestras de afecto hacia la figura de Bergoglio.
Más allá del carácter religioso, la misa dejó expuesta una escena política transversal, con dirigentes de distintos espacios compartiendo un mismo ámbito, aunque con mensajes y lecturas que reflejan las diferencias actuales.
Una frase en medio de un clima cargado de simbolismo volvió a poner tensión política en un acto religioso: “no hay libertad sin justicia social”, sostuvo Axel Kicillof durante la misa por el primer aniversario de la muerte del papa Francisco, en un encuentro que reunió a buena parte del arco dirigencial.
La ceremonia se realizó en la Basílica de Luján y estuvo encabezada por el arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, ante una gran cantidad de fieles que se acercaron para recordar a Jorge Bergoglio a un año de su fallecimiento.
El acto no pasó desapercibido en el plano político. Entre los asistentes estuvieron referentes del Gobierno nacional como Martín Menem, Manuel Adorni, Bartolomé Abdala y Diego Santilli, mientras que también dijeron presente dirigentes de la oposición, entre ellos el propio Kicillof y Wado de Pedro, junto a intendentes bonaerenses.
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Durante la homilía, Colombo evitó referencias directas a la coyuntura, pero sí puso el foco en uno de los ejes centrales del legado del Papa: la necesidad de construir unidad. En ese sentido, llamó a “superar las divisiones que persistieron durante su papado”, tanto en la sociedad como dentro de la propia Iglesia.
El arzobispo también destacó el valor simbólico de la convocatoria y señaló que este tipo de encuentros pueden convertirse en un punto de partida para recomponer vínculos. “Nos alegra y anima a seguir construyendo juntos una patria de hermanos”, afirmó frente a los presentes.
La ceremonia se extendió durante casi una hora y estuvo marcada por momentos de recogimiento y participación de los fieles, que acompañaron con cánticos y muestras de afecto hacia la figura de Bergoglio.
Más allá del carácter religioso, la misa dejó expuesta una escena política transversal, con dirigentes de distintos espacios compartiendo un mismo ámbito, aunque con mensajes y lecturas que reflejan las diferencias actuales.
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