HOMENAJE
VICTORIA VILLARRUEL NO FUE A LUJÁN Y LANZÓ DURAS CRÍTICAS A LA POLÍTICA
22 de abril de 2026 08:19
Villarruel no asistió a la ceremonia central y apuntó contra la dirigencia, en medio de tensiones dentro del oficialismo.
La ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel en un acto oficial por el papa Francisco derivó en un nuevo episodio de tensión política, con críticas directas a la dirigencia y señales de distanciamiento dentro del propio Gobierno.
El hecho ocurrió durante la ceremonia realizada en la Basílica de Luján, donde sí estuvieron representantes del Ejecutivo nacional. La ausencia generó sorpresa en el ámbito político y rápidamente derivó en explicaciones públicas por parte de la titular del Senado.
Villarruel justificó su decisión al salir de otro homenaje realizado en la Ciudad de Buenos Aires, donde optó por participar en un ámbito distinto. En ese contexto, sostuvo que el acto central había sido “politizado” y lanzó una crítica directa al señalar que allí se encontraba “lo peor de la casta política”.
La ceremonia en Luján contó con la presencia del jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ministro del Interior Diego Santilli y el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem. También participó el gobernador bonaerense Axel Kicillof, en un contexto donde no se registraron saludos entre las distintas comitivas.
Por su parte, el presidente Javier Milei no asistió al acto ya que se encuentra en Israel, en el marco de su tercera visita oficial a ese país desde que asumió el cargo.
Las declaraciones de Villarruel no solo apuntaron al clima del evento, sino también al rol de la política en este tipo de conmemoraciones. Según expresó, su decisión fue evitar ese escenario y optar por un espacio “con otros argentinos”, en un contexto que definió como más cercano a la gente.
Más temprano, también había trascendido que uno de los motivos de su ausencia podía estar vinculado a evitar un cruce con Adorni, quien atraviesa una investigación por presunto enriquecimiento ilícito. Sin embargo, la vicepresidenta centró su explicación en el carácter que, a su entender, tomó el acto principal.
El episodio vuelve a exponer diferencias dentro del oficialismo, en un contexto donde ya se habían registrado posturas disímiles en distintos temas. La decisión de no asistir a una ceremonia institucional relevante, sumada al tono de las declaraciones, reavivó las lecturas sobre tensiones internas.
El homenaje al papa Francisco, una figura de fuerte peso simbólico tanto a nivel religioso como político, terminó así atravesado por un nuevo capítulo de confrontación discursiva. En ese escenario, la ausencia de una de las principales autoridades del país no pasó desapercibida y abrió interrogantes sobre el trasfondo de la decisión.
La ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel en un acto oficial por el papa Francisco derivó en un nuevo episodio de tensión política, con críticas directas a la dirigencia y señales de distanciamiento dentro del propio Gobierno.
El hecho ocurrió durante la ceremonia realizada en la Basílica de Luján, donde sí estuvieron representantes del Ejecutivo nacional. La ausencia generó sorpresa en el ámbito político y rápidamente derivó en explicaciones públicas por parte de la titular del Senado.
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La ceremonia en Luján contó con la presencia del jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ministro del Interior Diego Santilli y el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem. También participó el gobernador bonaerense Axel Kicillof, en un contexto donde no se registraron saludos entre las distintas comitivas.
Por su parte, el presidente Javier Milei no asistió al acto ya que se encuentra en Israel, en el marco de su tercera visita oficial a ese país desde que asumió el cargo.
Las declaraciones de Villarruel no solo apuntaron al clima del evento, sino también al rol de la política en este tipo de conmemoraciones. Según expresó, su decisión fue evitar ese escenario y optar por un espacio “con otros argentinos”, en un contexto que definió como más cercano a la gente.
Más temprano, también había trascendido que uno de los motivos de su ausencia podía estar vinculado a evitar un cruce con Adorni, quien atraviesa una investigación por presunto enriquecimiento ilícito. Sin embargo, la vicepresidenta centró su explicación en el carácter que, a su entender, tomó el acto principal.
El episodio vuelve a exponer diferencias dentro del oficialismo, en un contexto donde ya se habían registrado posturas disímiles en distintos temas. La decisión de no asistir a una ceremonia institucional relevante, sumada al tono de las declaraciones, reavivó las lecturas sobre tensiones internas.
El homenaje al papa Francisco, una figura de fuerte peso simbólico tanto a nivel religioso como político, terminó así atravesado por un nuevo capítulo de confrontación discursiva. En ese escenario, la ausencia de una de las principales autoridades del país no pasó desapercibida y abrió interrogantes sobre el trasfondo de la decisión.
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