BOLSILLO
UNA FAMILIA TIPO NECESITÓ CASI $1,5 MILLONES PARA NO CAER EN LA POBREZA EN ABRIL
15 de mayo de 2026 08:11
El dato mostró una desaceleración en abril, impulsada principalmente por una menor presión en los precios de los alimentos. Aun así, el costo de vida sigue muy por encima de gran parte de los ingresos.
Una familia tipo necesitó en abril $1.469.767,89 para cubrir la Canasta Básica Total y no quedar por debajo de la línea de pobreza. El dato representa la suba mensual más baja en más de seis meses y aparece como una señal de desaceleración en medio de un escenario económico todavía marcado por la pérdida de poder adquisitivo.
La moderación estuvo explicada principalmente por el menor incremento de la Canasta Básica Alimentaria, indicador que define el umbral de indigencia. En ese segmento, la desaceleración estuvo vinculada a una menor presión en los precios de la carne y algunos productos frescos, que habían registrado fuertes aumentos en meses anteriores.
La Canasta Básica Total mide el costo de bienes y servicios esenciales para el sostenimiento de un hogar, incluyendo alimentos, transporte, vestimenta y otros gastos corrientes. Cuando una familia no alcanza ese ingreso mínimo, pasa a ser considerada pobre según los parámetros oficiales.
En paralelo, la Canasta Básica Alimentaria contempla únicamente los productos necesarios para cubrir los requerimientos nutricionales mínimos. Si los ingresos no llegan a cubrir ese monto, el hogar es catalogado como indigente.
Aunque el dato de abril marcó una desaceleración, el costo de vida continúa en niveles elevados frente a salarios, jubilaciones y programas sociales. En muchos hogares, los ingresos todavía quedan lejos de cubrir las necesidades básicas, lo que obliga a recurrir a trabajos informales, endeudamiento o asistencia estatal para sostener el consumo cotidiano.
La evolución de la canasta básica es uno de los indicadores más observados por sindicatos y gobiernos al momento de discutir paritarias y actualizaciones sociales. Por eso, la menor suba registrada en abril fue tomada como una señal positiva, aunque todavía insuficiente para revertir el deterioro acumulado en los últimos meses.
Especialistas advierten que la estabilidad en los precios de los alimentos será clave para determinar si esta desaceleración logra consolidarse. El comportamiento de la carne, los productos de almacén y los servicios regulados seguirá siendo determinante para el bolsillo de millones de familias argentinas.
Una familia tipo necesitó en abril $1.469.767,89 para cubrir la Canasta Básica Total y no quedar por debajo de la línea de pobreza. El dato representa la suba mensual más baja en más de seis meses y aparece como una señal de desaceleración en medio de un escenario económico todavía marcado por la pérdida de poder adquisitivo.
La moderación estuvo explicada principalmente por el menor incremento de la Canasta Básica Alimentaria, indicador que define el umbral de indigencia. En ese segmento, la desaceleración estuvo vinculada a una menor presión en los precios de la carne y algunos productos frescos, que habían registrado fuertes aumentos en meses anteriores.
La Canasta Básica Total mide el costo de bienes y servicios esenciales para el sostenimiento de un hogar, incluyendo alimentos, transporte, vestimenta y otros gastos corrientes. Cuando una familia no alcanza ese ingreso mínimo, pasa a ser considerada pobre según los parámetros oficiales.
En paralelo, la Canasta Básica Alimentaria contempla únicamente los productos necesarios para cubrir los requerimientos nutricionales mínimos. Si los ingresos no llegan a cubrir ese monto, el hogar es catalogado como indigente.
Aunque el dato de abril marcó una desaceleración, el costo de vida continúa en niveles elevados frente a salarios, jubilaciones y programas sociales. En muchos hogares, los ingresos todavía quedan lejos de cubrir las necesidades básicas, lo que obliga a recurrir a trabajos informales, endeudamiento o asistencia estatal para sostener el consumo cotidiano.
La evolución de la canasta básica es uno de los indicadores más observados por sindicatos y gobiernos al momento de discutir paritarias y actualizaciones sociales. Por eso, la menor suba registrada en abril fue tomada como una señal positiva, aunque todavía insuficiente para revertir el deterioro acumulado en los últimos meses.
Especialistas advierten que la estabilidad en los precios de los alimentos será clave para determinar si esta desaceleración logra consolidarse. El comportamiento de la carne, los productos de almacén y los servicios regulados seguirá siendo determinante para el bolsillo de millones de familias argentinas.
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