GRIETA
CRISIS EN EL GOBIERNO: MILEI ACUSÓ A VILLARRUEL DE TRAICIÓN Y DINAMITÓ LA RELACIÓN
06 de abril de 2026 10:20
Desde España, el Presidente apuntó contra su vicepresidenta por supuestas maniobras en su contra y expuso una ruptura política que ya parece irreversible.
La tensión en la cúpula del Gobierno nacional alcanzó uno de sus picos más altos luego de que el presidente Javier Milei acusara públicamente a su vicepresidenta, Victoria Villarruel, de haber intentado perjudicarlo tanto en el país como en el exterior. Las declaraciones se dieron durante su participación en España, donde el mandatario no solo confirmó el quiebre político, sino que lo profundizó.
En una entrevista con el medio El Debate, Milei sostuvo que Villarruel habría desplegado acciones para “boicotearlo”, incluyendo supuestos intentos de cancelar actividades clave durante su agenda internacional. Según el jefe de Estado, este tipo de conductas no serían recientes, sino que tendrían antecedentes desde la etapa en la que ambos compartían espacio en el Congreso.
El episodio más reciente se dio en el marco del Madrid Economic Forum, donde el Presidente endureció su postura y dejó en claro que la relación institucional atraviesa un momento crítico. “A la luz de su comportamiento, no me sorprende que haya intentado que me cancelaran”, afirmó, en una frase que expone el nivel de desconfianza dentro del oficialismo.
El conflicto, sin embargo, no se limita a este viaje. En su reconstrucción de los hechos, Milei ubicó un punto de quiebre en el fallido Pacto de Mayo, cuando Villarruel decidió no participar alegando problemas de salud. El mandatario cuestionó esa ausencia al señalar que, poco después, la vicepresidenta se mostró en actividades públicas en buen estado, lo que interpretó como una señal de distanciamiento político.
A partir de ese momento, según la visión del Presidente, comenzaron a evidenciarse movimientos que reforzaron la fractura interna. Entre ellos, mencionó el acercamiento de Villarruel a sectores que calificó como “complicados”, así como gestos de autonomía que, dentro del esquema de gobierno, fueron leídos como un intento de construir un posicionamiento propio.
Uno de los hechos que mayor impacto generó fue la reunión de la vicepresidenta con María Estela Martínez de Perón y el posterior homenaje realizado en el Senado. Para Milei, esa decisión representó una señal política que no pasó inadvertida y que profundizó las diferencias ideológicas dentro del espacio.
El Presidente también apuntó contra el entorno más cercano de Villarruel, al que responsabilizó por la difusión de críticas y ataques hacia su gestión. Según planteó, ese círculo habría contribuido a consolidar un clima de confrontación permanente en el seno del Gobierno.
En ese contexto, Milei fue más allá y deslizó la posibilidad de que exista una estrategia orientada a debilitar su figura. Incluso hizo referencia a versiones sobre un supuesto complot en el que podrían intervenir actores políticos externos, lo que suma un nuevo nivel de tensión al conflicto.
El trasfondo de esta disputa expone una dinámica interna compleja, donde la convivencia entre las dos principales figuras del Ejecutivo parece haber llegado a un punto límite. La falta de coordinación política, sumada a diferencias ideológicas y estratégicas, terminó por transformar una relación institucional en un enfrentamiento abierto.
Con este nuevo capítulo, el Gobierno enfrenta no solo un desafío de gestión, sino también una crisis interna que impacta directamente en su estabilidad. La evolución del vínculo entre Milei y Villarruel aparece ahora como una de las variables clave para entender el escenario político de los próximos meses.
La tensión en la cúpula del Gobierno nacional alcanzó uno de sus picos más altos luego de que el presidente Javier Milei acusara públicamente a su vicepresidenta, Victoria Villarruel, de haber intentado perjudicarlo tanto en el país como en el exterior. Las declaraciones se dieron durante su participación en España, donde el mandatario no solo confirmó el quiebre político, sino que lo profundizó.
En una entrevista con el medio El Debate, Milei sostuvo que Villarruel habría desplegado acciones para “boicotearlo”, incluyendo supuestos intentos de cancelar actividades clave durante su agenda internacional. Según el jefe de Estado, este tipo de conductas no serían recientes, sino que tendrían antecedentes desde la etapa en la que ambos compartían espacio en el Congreso.
El episodio más reciente se dio en el marco del Madrid Economic Forum, donde el Presidente endureció su postura y dejó en claro que la relación institucional atraviesa un momento crítico. “A la luz de su comportamiento, no me sorprende que haya intentado que me cancelaran”, afirmó, en una frase que expone el nivel de desconfianza dentro del oficialismo.
El conflicto, sin embargo, no se limita a este viaje. En su reconstrucción de los hechos, Milei ubicó un punto de quiebre en el fallido Pacto de Mayo, cuando Villarruel decidió no participar alegando problemas de salud. El mandatario cuestionó esa ausencia al señalar que, poco después, la vicepresidenta se mostró en actividades públicas en buen estado, lo que interpretó como una señal de distanciamiento político.
A partir de ese momento, según la visión del Presidente, comenzaron a evidenciarse movimientos que reforzaron la fractura interna. Entre ellos, mencionó el acercamiento de Villarruel a sectores que calificó como “complicados”, así como gestos de autonomía que, dentro del esquema de gobierno, fueron leídos como un intento de construir un posicionamiento propio.
Uno de los hechos que mayor impacto generó fue la reunión de la vicepresidenta con María Estela Martínez de Perón y el posterior homenaje realizado en el Senado. Para Milei, esa decisión representó una señal política que no pasó inadvertida y que profundizó las diferencias ideológicas dentro del espacio.
El Presidente también apuntó contra el entorno más cercano de Villarruel, al que responsabilizó por la difusión de críticas y ataques hacia su gestión. Según planteó, ese círculo habría contribuido a consolidar un clima de confrontación permanente en el seno del Gobierno.
En ese contexto, Milei fue más allá y deslizó la posibilidad de que exista una estrategia orientada a debilitar su figura. Incluso hizo referencia a versiones sobre un supuesto complot en el que podrían intervenir actores políticos externos, lo que suma un nuevo nivel de tensión al conflicto.
El trasfondo de esta disputa expone una dinámica interna compleja, donde la convivencia entre las dos principales figuras del Ejecutivo parece haber llegado a un punto límite. La falta de coordinación política, sumada a diferencias ideológicas y estratégicas, terminó por transformar una relación institucional en un enfrentamiento abierto.
Con este nuevo capítulo, el Gobierno enfrenta no solo un desafío de gestión, sino también una crisis interna que impacta directamente en su estabilidad. La evolución del vínculo entre Milei y Villarruel aparece ahora como una de las variables clave para entender el escenario político de los próximos meses.
POLÍTICA+ NOTICIAS