SALTO
SUBA NACIONAL DE COMBUSTIBLES: PRECIOS POR ENCIMA DE LOS $2.000
27 de marzo de 2026 09:57
Los precios de los combustibles registraron nuevas subas en distintas provincias del país en las últimas horas, consolidando una tendencia alcista que se viene acentuando durante marzo. En ciudades como Mendoza, los valores de la nafta y el gasoil ya superan ampliamente los $2.000 por litro en numerosos surtidores, en un escenario de aumentos consecutivos.
En la región, la situación muestra una dinámica similar. En las últimas semanas, la nafta súper superó la barrera de los $2.000 por litro, mientras que las versiones premium ya se ubican por encima de los $2.200 en algunas estaciones de servicio. Estos ajustes se aplican de forma escalonada y reflejan un proceso de actualización constante de precios.
La seguidilla de incrementos no solo impacta en los automovilistas, sino que también genera preocupación en sectores vinculados a la logística y el transporte. Desde la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) advirtieron que el aumento sostenido del gasoil —que en algunos casos supera los $2.100 por litro— afecta directamente los costos operativos y podría comprometer el normal abastecimiento de mercaderías.
El combustible es uno de los principales componentes del costo logístico en Argentina. Por eso, cada ajuste en los surtidores tiene un efecto directo sobre la cadena de distribución, con posibles repercusiones en los precios finales de productos y servicios.
En paralelo, desde el sector de estaciones de servicio señalan cambios en los hábitos de consumo. Mientras cae la carga de nafta en términos generales, crece la demanda de GNC como alternativa más económica frente al encarecimiento de los combustibles líquidos.
Este cambio de comportamiento responde a la necesidad de reducir gastos en movilidad, especialmente en contextos de aumentos frecuentes. La diferencia de precios entre combustibles comienza a jugar un rol determinante en la elección de los usuarios.
A nivel internacional, el contexto también influye en la evolución de los precios locales. Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y la volatilidad del mercado del petróleo mantienen elevados los valores del crudo, lo que presiona sobre los precios internos en países importadores o con sistemas atados a referencias globales.
En Argentina, este escenario se combina con un contexto inflacionario en el que los costos energéticos tienen un peso significativo. Los combustibles, en particular, funcionan como un insumo transversal que impacta en múltiples sectores de la economía.
La continuidad de los aumentos y su frecuencia generan incertidumbre sobre el comportamiento de los precios en el corto plazo. Mientras tanto, el acumulado de subas en marzo ya configura uno de los períodos más dinámicos en la evolución reciente de los combustibles.
En la región, la situación muestra una dinámica similar. En las últimas semanas, la nafta súper superó la barrera de los $2.000 por litro, mientras que las versiones premium ya se ubican por encima de los $2.200 en algunas estaciones de servicio. Estos ajustes se aplican de forma escalonada y reflejan un proceso de actualización constante de precios.
La seguidilla de incrementos no solo impacta en los automovilistas, sino que también genera preocupación en sectores vinculados a la logística y el transporte. Desde la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) advirtieron que el aumento sostenido del gasoil —que en algunos casos supera los $2.100 por litro— afecta directamente los costos operativos y podría comprometer el normal abastecimiento de mercaderías.
El combustible es uno de los principales componentes del costo logístico en Argentina. Por eso, cada ajuste en los surtidores tiene un efecto directo sobre la cadena de distribución, con posibles repercusiones en los precios finales de productos y servicios.
En paralelo, desde el sector de estaciones de servicio señalan cambios en los hábitos de consumo. Mientras cae la carga de nafta en términos generales, crece la demanda de GNC como alternativa más económica frente al encarecimiento de los combustibles líquidos.
Este cambio de comportamiento responde a la necesidad de reducir gastos en movilidad, especialmente en contextos de aumentos frecuentes. La diferencia de precios entre combustibles comienza a jugar un rol determinante en la elección de los usuarios.
A nivel internacional, el contexto también influye en la evolución de los precios locales. Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y la volatilidad del mercado del petróleo mantienen elevados los valores del crudo, lo que presiona sobre los precios internos en países importadores o con sistemas atados a referencias globales.
En Argentina, este escenario se combina con un contexto inflacionario en el que los costos energéticos tienen un peso significativo. Los combustibles, en particular, funcionan como un insumo transversal que impacta en múltiples sectores de la economía.
La continuidad de los aumentos y su frecuencia generan incertidumbre sobre el comportamiento de los precios en el corto plazo. Mientras tanto, el acumulado de subas en marzo ya configura uno de los períodos más dinámicos en la evolución reciente de los combustibles.
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