RITMO
LA CANASTA BÁSICA SUBIÓ 2,7% EN FEBRERO Y PRESIONA SOBRE LOS INGRESOS
14 de marzo de 2026 09:21
La Canasta Básica Total registró en febrero un aumento del 2,7%, según los últimos datos oficiales. Este indicador establece el nivel de ingresos que necesita una familia para cubrir alimentos, bienes y servicios esenciales, y funciona como referencia para determinar la línea de pobreza en el país.
En paralelo, la Canasta Básica Alimentaria mostró una desaceleración en su ritmo de aumento durante el mismo período.
Este indicador se utiliza para determinar la línea de indigencia, ya que representa el costo mínimo necesario para cubrir una alimentación básica con las calorías suficientes para una familia tipo.
A diferencia de la canasta básica total, este cálculo contempla únicamente alimentos y no incluye otros gastos esenciales como transporte, vivienda, educación o salud.
El impacto en los hogares
El valor de la Canasta Básica Total es clave para medir la situación socioeconómica de los hogares.
Cuando los ingresos de una familia no alcanzan a cubrir ese monto, se considera que ese hogar se encuentra por debajo de la línea de pobreza.
En ese esquema, la Canasta Básica Alimentaria funciona como el umbral mínimo para determinar situaciones de indigencia, ya que marca el ingreso necesario para garantizar únicamente la alimentación.
Por esa razón, ambos indicadores son utilizados habitualmente para analizar la evolución del costo de vida y el impacto de los precios en los hogares.
El comportamiento de los alimentos
La desaceleración observada en la canasta alimentaria durante febrero estuvo vinculada principalmente al comportamiento de algunos productos frescos.
Después de varios meses de fuertes incrementos, los precios de frutas y verduras registraron subas más moderadas e incluso ajustes a la baja en determinados casos.
Ese comportamiento contribuyó a contener el ritmo general de aumento en el rubro alimentos durante el mes analizado.
Inflación y poder adquisitivo
A pesar de la moderación en algunos productos, el nivel general de precios continúa generando presión sobre los ingresos.
Especialistas en economía señalan que la combinación entre inflación elevada y pérdida del poder adquisitivo afecta especialmente a los sectores de ingresos fijos, cuyos salarios suelen actualizarse con menor velocidad que el costo de vida.
El valor de la Canasta Básica Total también funciona como referencia para el diseño de políticas públicas y programas de asistencia social.
Los organismos estatales utilizan estos datos para estimar cuántos hogares requieren apoyo económico para cubrir consumos esenciales.
Cambios en los hábitos de consumo
En paralelo al aumento de precios, en supermercados y comercios se consolida un cambio en los hábitos de compra de los consumidores.
Entre las estrategias más frecuentes aparecen la búsqueda de segundas marcas, la compra de productos en menor cantidad y el uso intensivo de promociones o descuentos.
Estas prácticas se volvieron cada vez más habituales como forma de intentar compensar el encarecimiento de los productos básicos y sostener el consumo cotidiano.
En paralelo, la Canasta Básica Alimentaria mostró una desaceleración en su ritmo de aumento durante el mismo período.
Este indicador se utiliza para determinar la línea de indigencia, ya que representa el costo mínimo necesario para cubrir una alimentación básica con las calorías suficientes para una familia tipo.
A diferencia de la canasta básica total, este cálculo contempla únicamente alimentos y no incluye otros gastos esenciales como transporte, vivienda, educación o salud.
El impacto en los hogares
El valor de la Canasta Básica Total es clave para medir la situación socioeconómica de los hogares.
Cuando los ingresos de una familia no alcanzan a cubrir ese monto, se considera que ese hogar se encuentra por debajo de la línea de pobreza.
En ese esquema, la Canasta Básica Alimentaria funciona como el umbral mínimo para determinar situaciones de indigencia, ya que marca el ingreso necesario para garantizar únicamente la alimentación.
Por esa razón, ambos indicadores son utilizados habitualmente para analizar la evolución del costo de vida y el impacto de los precios en los hogares.
El comportamiento de los alimentos
La desaceleración observada en la canasta alimentaria durante febrero estuvo vinculada principalmente al comportamiento de algunos productos frescos.
Después de varios meses de fuertes incrementos, los precios de frutas y verduras registraron subas más moderadas e incluso ajustes a la baja en determinados casos.
Ese comportamiento contribuyó a contener el ritmo general de aumento en el rubro alimentos durante el mes analizado.
Inflación y poder adquisitivo
A pesar de la moderación en algunos productos, el nivel general de precios continúa generando presión sobre los ingresos.
Especialistas en economía señalan que la combinación entre inflación elevada y pérdida del poder adquisitivo afecta especialmente a los sectores de ingresos fijos, cuyos salarios suelen actualizarse con menor velocidad que el costo de vida.
El valor de la Canasta Básica Total también funciona como referencia para el diseño de políticas públicas y programas de asistencia social.
Los organismos estatales utilizan estos datos para estimar cuántos hogares requieren apoyo económico para cubrir consumos esenciales.
Cambios en los hábitos de consumo
En paralelo al aumento de precios, en supermercados y comercios se consolida un cambio en los hábitos de compra de los consumidores.
Entre las estrategias más frecuentes aparecen la búsqueda de segundas marcas, la compra de productos en menor cantidad y el uso intensivo de promociones o descuentos.
Estas prácticas se volvieron cada vez más habituales como forma de intentar compensar el encarecimiento de los productos básicos y sostener el consumo cotidiano.
NACIONALES+ NOTICIAS