DESGASTE
INTERNA LIBERTARIA: VILLARRUEL HABLÓ DE MANIOBRAS PARA DESPLAZARLA
03 de marzo de 2026 11:39
La vicepresidenta Victoria Villarruel afirmó que dentro de La Libertad Avanza existen sectores que le están pidiendo la renuncia y denunció maniobras internas para desplazarla. Las declaraciones, realizadas durante la madrugada, reavivaron las tensiones en el oficialismo y generaron repercusiones inmediatas en el escenario político nacional.
El conflicto se desató luego de que Villarruel cuestionara públicamente al diputado y exministro de Defensa Luis Petri, a quien calificó de manera irónica como “vecina chusma”. El comentario dejó expuesto el nivel de desgaste en la relación entre referentes libertarios y funcionarios aliados al Gobierno.
Respuesta a Milei y acusaciones internas
La vicepresidenta también respondió a críticas que, según trascendió, provinieron del entorno del presidente Javier Milei. En los últimos días circularon versiones sobre una supuesta actitud “golpista” atribuida a Villarruel, interpretación que ella rechazó de manera tajante.
Sin mencionarlo de forma directa, la titular del Senado desestimó esas acusaciones y defendió su rol institucional. Remarcó que actúa dentro de las atribuciones constitucionales que le corresponden y cuestionó a dirigentes que, según sostuvo, buscan debilitar su posición dentro del espacio gobernante.
En el sistema político argentino, la vicepresidencia ocupa un lugar estratégico: además de integrar la fórmula presidencial, preside el Senado y forma parte de la línea de sucesión. Por eso, cualquier señal de ruptura interna adquiere relevancia tanto en el Congreso como en los mercados y en la oposición.
Tensiones en el oficialismo
El episodio se suma a otros desacuerdos recientes dentro del oficialismo, donde distintos sectores disputan influencia en áreas clave como el Congreso, el Gabinete y los organismos vinculados a la seguridad.
La figura de Villarruel ya había quedado en el centro de debates internos por diferencias en temas sensibles, entre ellos políticas de seguridad, memoria y el rol de las Fuerzas Armadas. La exposición pública de esta nueva controversia profundiza la percepción de reacomodamientos en la coalición gobernante.
Desde la Casa Rosada evitaron ampliar el cruce y señalaron que la prioridad del Ejecutivo continúa siendo la agenda económica. Sin embargo, en el ámbito legislativo el episodio fue leído como un nuevo capítulo en la relación entre el presidente y su vicepresidenta.
Un escenario abierto
La escalada verbal ocurre en un contexto de negociaciones legislativas complejas y de intentos del Gobierno por avanzar con reformas estructurales en un Congreso fragmentado. En ese marco, la cohesión interna resulta clave para sostener acuerdos y mayorías circunstanciales.
Por el momento, Villarruel dejó en claro que no tiene intención de dar un paso al costado. La tensión, sin embargo, instala interrogantes sobre la dinámica interna de La Libertad Avanza y el impacto que estos cruces puedan tener en la gobernabilidad hacia adelante.
El conflicto se desató luego de que Villarruel cuestionara públicamente al diputado y exministro de Defensa Luis Petri, a quien calificó de manera irónica como “vecina chusma”. El comentario dejó expuesto el nivel de desgaste en la relación entre referentes libertarios y funcionarios aliados al Gobierno.
Respuesta a Milei y acusaciones internas
La vicepresidenta también respondió a críticas que, según trascendió, provinieron del entorno del presidente Javier Milei. En los últimos días circularon versiones sobre una supuesta actitud “golpista” atribuida a Villarruel, interpretación que ella rechazó de manera tajante.
Sin mencionarlo de forma directa, la titular del Senado desestimó esas acusaciones y defendió su rol institucional. Remarcó que actúa dentro de las atribuciones constitucionales que le corresponden y cuestionó a dirigentes que, según sostuvo, buscan debilitar su posición dentro del espacio gobernante.
En el sistema político argentino, la vicepresidencia ocupa un lugar estratégico: además de integrar la fórmula presidencial, preside el Senado y forma parte de la línea de sucesión. Por eso, cualquier señal de ruptura interna adquiere relevancia tanto en el Congreso como en los mercados y en la oposición.
Tensiones en el oficialismo
El episodio se suma a otros desacuerdos recientes dentro del oficialismo, donde distintos sectores disputan influencia en áreas clave como el Congreso, el Gabinete y los organismos vinculados a la seguridad.
La figura de Villarruel ya había quedado en el centro de debates internos por diferencias en temas sensibles, entre ellos políticas de seguridad, memoria y el rol de las Fuerzas Armadas. La exposición pública de esta nueva controversia profundiza la percepción de reacomodamientos en la coalición gobernante.
Desde la Casa Rosada evitaron ampliar el cruce y señalaron que la prioridad del Ejecutivo continúa siendo la agenda económica. Sin embargo, en el ámbito legislativo el episodio fue leído como un nuevo capítulo en la relación entre el presidente y su vicepresidenta.
Un escenario abierto
La escalada verbal ocurre en un contexto de negociaciones legislativas complejas y de intentos del Gobierno por avanzar con reformas estructurales en un Congreso fragmentado. En ese marco, la cohesión interna resulta clave para sostener acuerdos y mayorías circunstanciales.
Por el momento, Villarruel dejó en claro que no tiene intención de dar un paso al costado. La tensión, sin embargo, instala interrogantes sobre la dinámica interna de La Libertad Avanza y el impacto que estos cruces puedan tener en la gobernabilidad hacia adelante.
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