INTIMACIÓN
REPARÓ UNA COLECTORA EN FUNES Y AHORA VIALIDAD LE EXIGE ROMPER TODA LA OBRA
23 de mayo de 2026 12:27
Un empresario hotelero decidió arreglar el acceso a su establecimiento sobre la autopista Rosario-Córdoba tras meses de reclamos sin respuesta. Días después recibió una intimación de Vialidad Nacional.
Lo que comenzó como una solución para mejorar el ingreso a un hotel terminó derivando en un conflicto inesperado con Vialidad Nacional. Un empresario de Funes decidió reparar por cuenta propia una colectora deteriorada de la autopista Rosario-Córdoba y ahora enfrenta una intimación oficial que le exige deshacer toda la obra realizada en un plazo de diez días.
La situación involucra a Néstor Rozín, titular del Hotel Sol de Funes, ubicado sobre la colectora del kilómetro 307,5 de la autopista en dirección oeste. Según explicó, el acceso al establecimiento se encontraba en muy mal estado y generaba complicaciones permanentes para clientes, proveedores y asistentes a distintos eventos realizados en el lugar.
El empresario señaló que durante más de un año realizó gestiones ante Vialidad Nacional para intentar conseguir una reparación formal, aunque aseguró que nunca obtuvo respuestas concretas. Frente a ese escenario, decidió avanzar por sus propios medios con tareas de bacheo y reacondicionamiento del tramo.
“Había eventos importantes y el ingreso estaba destruido. Conseguimos maquinaria y material para arreglarlo porque realmente era necesario”, sostuvo Rozín al relatar cómo se inició la intervención.
La obra se realizó sobre una colectora que pertenece a la órbita nacional, un detalle que terminó generando el conflicto administrativo y judicial. Días después de finalizados los trabajos, el empresario recibió una carta documento en la que se le ordena restituir el sector a su estado original.
En términos concretos, la intimación le exige romper el pavimento colocado y retirar las mejoras realizadas sobre el acceso. La notificación fija además un plazo de diez días para cumplir con la medida.
Rozín expresó sorpresa por la situación y aseguró que esperaba otro tipo de reacción frente a una intervención que, según remarcó, buscó resolver un problema vial que llevaba años sin solución.
El empresario además explicó que la zona no solo es utilizada por quienes concurren al hotel, sino también por vecinos del barrio privado Kentucky y trabajadores vinculados a empresas instaladas en el sector.
La polémica también reactivó el debate sobre el estado de distintas rutas y accesos nacionales que atraviesan Santa Fe. El tramo donde se realizó la reparación forma parte de la concesión vinculada a la autopista Rosario-Córdoba, cuyo mantenimiento depende de Vialidad Nacional y de las empresas adjudicatarias correspondientes.
Según relató Rozín, durante el inicio de los trabajos incluso hubo presencia de agentes de Vialidad que intentaron detener la obra. Sin embargo, luego de varias horas de conversaciones, finalmente permitieron que continuaran las tareas de bacheo.
El empresario sostuvo además que confía en que la situación pueda resolverse y remarcó que existen antecedentes judiciales similares vinculados a obras realizadas sobre trazas nacionales por parte de autoridades locales.
Otro de los puntos que llamó la atención del caso es que la intimación lleva la firma de Gastón Bruno, actual autoridad máxima de Vialidad Nacional en la región y exfuncionario municipal de Funes durante la gestión de Diego León Barreto.
Mientras espera definiciones, Rozín insiste en que actuó frente a una necesidad concreta y asegura que la intención nunca fue generar un conflicto, sino solucionar un problema vial que afectaba a cientos de personas que circulan diariamente por ese sector de Funes.
Lo que comenzó como una solución para mejorar el ingreso a un hotel terminó derivando en un conflicto inesperado con Vialidad Nacional. Un empresario de Funes decidió reparar por cuenta propia una colectora deteriorada de la autopista Rosario-Córdoba y ahora enfrenta una intimación oficial que le exige deshacer toda la obra realizada en un plazo de diez días.
La situación involucra a Néstor Rozín, titular del Hotel Sol de Funes, ubicado sobre la colectora del kilómetro 307,5 de la autopista en dirección oeste. Según explicó, el acceso al establecimiento se encontraba en muy mal estado y generaba complicaciones permanentes para clientes, proveedores y asistentes a distintos eventos realizados en el lugar.
El empresario señaló que durante más de un año realizó gestiones ante Vialidad Nacional para intentar conseguir una reparación formal, aunque aseguró que nunca obtuvo respuestas concretas. Frente a ese escenario, decidió avanzar por sus propios medios con tareas de bacheo y reacondicionamiento del tramo.
“Había eventos importantes y el ingreso estaba destruido. Conseguimos maquinaria y material para arreglarlo porque realmente era necesario”, sostuvo Rozín al relatar cómo se inició la intervención.
La obra se realizó sobre una colectora que pertenece a la órbita nacional, un detalle que terminó generando el conflicto administrativo y judicial. Días después de finalizados los trabajos, el empresario recibió una carta documento en la que se le ordena restituir el sector a su estado original.
En términos concretos, la intimación le exige romper el pavimento colocado y retirar las mejoras realizadas sobre el acceso. La notificación fija además un plazo de diez días para cumplir con la medida.
Rozín expresó sorpresa por la situación y aseguró que esperaba otro tipo de reacción frente a una intervención que, según remarcó, buscó resolver un problema vial que llevaba años sin solución.
El empresario además explicó que la zona no solo es utilizada por quienes concurren al hotel, sino también por vecinos del barrio privado Kentucky y trabajadores vinculados a empresas instaladas en el sector.
La polémica también reactivó el debate sobre el estado de distintas rutas y accesos nacionales que atraviesan Santa Fe. El tramo donde se realizó la reparación forma parte de la concesión vinculada a la autopista Rosario-Córdoba, cuyo mantenimiento depende de Vialidad Nacional y de las empresas adjudicatarias correspondientes.
Según relató Rozín, durante el inicio de los trabajos incluso hubo presencia de agentes de Vialidad que intentaron detener la obra. Sin embargo, luego de varias horas de conversaciones, finalmente permitieron que continuaran las tareas de bacheo.
El empresario sostuvo además que confía en que la situación pueda resolverse y remarcó que existen antecedentes judiciales similares vinculados a obras realizadas sobre trazas nacionales por parte de autoridades locales.
Otro de los puntos que llamó la atención del caso es que la intimación lleva la firma de Gastón Bruno, actual autoridad máxima de Vialidad Nacional en la región y exfuncionario municipal de Funes durante la gestión de Diego León Barreto.
Mientras espera definiciones, Rozín insiste en que actuó frente a una necesidad concreta y asegura que la intención nunca fue generar un conflicto, sino solucionar un problema vial que afectaba a cientos de personas que circulan diariamente por ese sector de Funes.
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