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HABLÓ LA MADRE DEL ATACANTE DE SAN CRISTÓBAL Y APUNTÓ A “MENTIRAS”
01 de abril de 2026 07:41
Mientras la Justicia profundiza la investigación por el ataque armado en la Escuela Normal N° 40 de San Cristóbal, que dejó un adolescente de 13 años muerto y ocho heridos, comenzaron a surgir nuevos elementos clave sobre el hecho. En ese contexto, la familia del agresor de 15 años habló por primera vez y aportó detalles sobre su situación previa.
Uno de los datos que se incorporó en las últimas horas es el resultado del dermotest realizado al menor, que dio positivo, según confirmó el fiscal regional Carlos Vottero. Este resultado se suma a las pruebas recolectadas en la escena, donde se secuestró una escopeta calibre 12 junto con un cinturón con cartuchos.
A partir de estos elementos, la investigación se centra en reconstruir con precisión cómo se desarrolló el ataque dentro del establecimiento educativo. En ese marco, uno de los puntos que todavía genera dudas es la forma en que el arma ingresó al colegio.
Las primeras versiones indicaban que el adolescente la había ocultado en un estuche de guitarra. Sin embargo, testimonios recientes de estudiantes modificaron esa hipótesis: ahora se analiza la posibilidad de que la haya llevado escondida dentro de un buzo antes de dirigirse al sector de los baños, donde comenzó la secuencia de disparos.
Mientras se intenta esclarecer ese aspecto, también comenzaron a conocerse datos sobre el contexto personal del menor. Según relató su padrastro, el adolescente presentaba desde la infancia señales vinculadas a su salud mental, con antecedentes de pensamientos suicidas desde los diez años.
De acuerdo con ese testimonio, el joven solía manifestar sentirse diferente a su entorno, describiéndose como un “bicho raro”. Si bien se encontraba bajo tratamiento psicológico, su familia aseguró que no logró dimensionar la gravedad de esas señales. “Jamás pensamos que podía llegar a hacer algo así”, señalaron.
En paralelo a estos datos, la madre del adolescente decidió expresarse por primera vez tras el hecho. Lo hizo a través de un breve mensaje en el que evitó brindar detalles y cuestionó versiones que circularon públicamente. “No tengo nada que decir. Dijeron muchas mentiras”, sostuvo.
Su entorno cercano describió el impacto emocional que atraviesa tras el ataque. Según indicó su pareja, la mujer se encuentra profundamente afectada por lo ocurrido y por la muerte del estudiante. En ese marco, relató que en la intimidad expresó una frase que refleja el quiebre familiar que generó el hecho: “Que Dios lo perdone, porque yo no puedo”.
El caso continúa en plena etapa investigativa, con peritajes, testimonios y reconstrucciones que buscan determinar no solo la mecánica del ataque, sino también el contexto en el que se produjo.
Mientras tanto, la comunidad de San Cristóbal sigue atravesada por el impacto del episodio, a la espera de definiciones judiciales y de mayores precisiones sobre uno de los hechos más graves registrados en un ámbito escolar en la provincia.
Uno de los datos que se incorporó en las últimas horas es el resultado del dermotest realizado al menor, que dio positivo, según confirmó el fiscal regional Carlos Vottero. Este resultado se suma a las pruebas recolectadas en la escena, donde se secuestró una escopeta calibre 12 junto con un cinturón con cartuchos.
A partir de estos elementos, la investigación se centra en reconstruir con precisión cómo se desarrolló el ataque dentro del establecimiento educativo. En ese marco, uno de los puntos que todavía genera dudas es la forma en que el arma ingresó al colegio.
Las primeras versiones indicaban que el adolescente la había ocultado en un estuche de guitarra. Sin embargo, testimonios recientes de estudiantes modificaron esa hipótesis: ahora se analiza la posibilidad de que la haya llevado escondida dentro de un buzo antes de dirigirse al sector de los baños, donde comenzó la secuencia de disparos.
Mientras se intenta esclarecer ese aspecto, también comenzaron a conocerse datos sobre el contexto personal del menor. Según relató su padrastro, el adolescente presentaba desde la infancia señales vinculadas a su salud mental, con antecedentes de pensamientos suicidas desde los diez años.
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En paralelo a estos datos, la madre del adolescente decidió expresarse por primera vez tras el hecho. Lo hizo a través de un breve mensaje en el que evitó brindar detalles y cuestionó versiones que circularon públicamente. “No tengo nada que decir. Dijeron muchas mentiras”, sostuvo.
Su entorno cercano describió el impacto emocional que atraviesa tras el ataque. Según indicó su pareja, la mujer se encuentra profundamente afectada por lo ocurrido y por la muerte del estudiante. En ese marco, relató que en la intimidad expresó una frase que refleja el quiebre familiar que generó el hecho: “Que Dios lo perdone, porque yo no puedo”.
El caso continúa en plena etapa investigativa, con peritajes, testimonios y reconstrucciones que buscan determinar no solo la mecánica del ataque, sino también el contexto en el que se produjo.
Mientras tanto, la comunidad de San Cristóbal sigue atravesada por el impacto del episodio, a la espera de definiciones judiciales y de mayores precisiones sobre uno de los hechos más graves registrados en un ámbito escolar en la provincia.
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