SUBIDÓN
AUTORIZAN UN NUEVO AUMENTO EN COLECTIVOS INTERURBANOS TRAS MESES SIN CAMBIOS
16 de abril de 2026 09:11
El ajuste es menor al pedido empresarial, pero responde al fuerte incremento de costos. El boleto no se actualizaba desde agosto de 2025.
El Gobierno de Santa Fe autorizó este miércoles una suba del 30,57% en las tarifas del transporte interurbano, tras un pedido del sector que buscaba un incremento cercano al 40%. La medida impactará en los servicios que conectan distintas localidades de la provincia y comenzará a aplicarse de manera gradual según cada empresa.
El dato central no está solo en el porcentaje, sino en el contexto: el sistema arrastraba valores congelados desde agosto de 2025, con costos calculados incluso a junio de ese año. Desde entonces, el combustible —uno de los insumos más determinantes— acumuló una suba del 57,4%, generando un fuerte desfasaje en la estructura de costos.
Según explicaron desde la Secretaría de Transporte y Logística, la actualización surge de un estudio técnico que contempló múltiples variables. Entre ellas, el aumento del combustible, la variación del tipo de cambio cercana al 20% —que impacta en repuestos y mantenimiento— y la evolución salarial del sector. Con ese escenario, el ajuste autorizado quedó por debajo de lo solicitado por las empresas.
La decisión, indicaron desde el Ejecutivo, buscó evitar un traslado pleno de los costos a los usuarios. Bajo ese criterio, se optó por un aumento intermedio que permita sostener la prestación sin generar un impacto total en el bolsillo de los pasajeros.
Sin embargo, detrás del esquema tarifario aparece un conflicto estructural que vuelve a tensionar el sistema: la distribución de subsidios nacionales. Desde el Gobierno provincial remarcaron que Santa Fe continúa fuera del esquema de compensaciones que se concentran en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), lo que obliga a cubrir gran parte del funcionamiento con recursos propios.
En ese sentido, detallaron que la Provincia ya destinó más de $193.000 millones para sostener el sistema de transporte —incluyendo el Boleto Educativo— y que, desde 2024, el aporte total asciende a más de $703.000 millones. Aun así, denunciaron que el retorno de fondos nacionales es mínimo en comparación con lo aportado.
El dato más gráfico de esa brecha es el siguiente: de los más de $706.000 millones que Santa Fe aportó en concepto de impuesto a los combustibles desde 2024, solo regresaron unos $133.000 millones. Es decir, menos del 20%. Además, esos fondos no se destinan al transporte de pasajeros en la provincia, a diferencia de lo que ocurre en el AMBA.
Este desequilibrio es señalado como uno de los factores que explica la necesidad de actualizar tarifas a nivel local. Sin subsidios equivalentes, el sistema depende en mayor medida del aporte directo de los usuarios o del financiamiento provincial.
En cuanto a la implementación, el aumento no será uniforme ni inmediato en todos los casos. Las empresas que aún no cuentan con el sistema SUBE podrán aplicar la nueva tarifa tras la publicación del decreto, siempre que cuenten con la autorización correspondiente. En cambio, aquellas que sí operan con SUBE deberán actualizar sus cuadros tarifarios y esperar la validación del sistema nacional antes de su aplicación.
De este modo, el nuevo esquema comenzará a reflejarse de forma progresiva en los distintos corredores interurbanos de la provincia.
El ajuste marca un nuevo capítulo en la discusión sobre el financiamiento del transporte fuera del AMBA, en un escenario donde los costos continúan en alza y la distribución de recursos sigue siendo uno de los principales puntos de conflicto.
El Gobierno de Santa Fe autorizó este miércoles una suba del 30,57% en las tarifas del transporte interurbano, tras un pedido del sector que buscaba un incremento cercano al 40%. La medida impactará en los servicios que conectan distintas localidades de la provincia y comenzará a aplicarse de manera gradual según cada empresa.
El dato central no está solo en el porcentaje, sino en el contexto: el sistema arrastraba valores congelados desde agosto de 2025, con costos calculados incluso a junio de ese año. Desde entonces, el combustible —uno de los insumos más determinantes— acumuló una suba del 57,4%, generando un fuerte desfasaje en la estructura de costos.
Según explicaron desde la Secretaría de Transporte y Logística, la actualización surge de un estudio técnico que contempló múltiples variables. Entre ellas, el aumento del combustible, la variación del tipo de cambio cercana al 20% —que impacta en repuestos y mantenimiento— y la evolución salarial del sector. Con ese escenario, el ajuste autorizado quedó por debajo de lo solicitado por las empresas.
La decisión, indicaron desde el Ejecutivo, buscó evitar un traslado pleno de los costos a los usuarios. Bajo ese criterio, se optó por un aumento intermedio que permita sostener la prestación sin generar un impacto total en el bolsillo de los pasajeros.
Sin embargo, detrás del esquema tarifario aparece un conflicto estructural que vuelve a tensionar el sistema: la distribución de subsidios nacionales. Desde el Gobierno provincial remarcaron que Santa Fe continúa fuera del esquema de compensaciones que se concentran en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), lo que obliga a cubrir gran parte del funcionamiento con recursos propios.
En ese sentido, detallaron que la Provincia ya destinó más de $193.000 millones para sostener el sistema de transporte —incluyendo el Boleto Educativo— y que, desde 2024, el aporte total asciende a más de $703.000 millones. Aun así, denunciaron que el retorno de fondos nacionales es mínimo en comparación con lo aportado.
El dato más gráfico de esa brecha es el siguiente: de los más de $706.000 millones que Santa Fe aportó en concepto de impuesto a los combustibles desde 2024, solo regresaron unos $133.000 millones. Es decir, menos del 20%. Además, esos fondos no se destinan al transporte de pasajeros en la provincia, a diferencia de lo que ocurre en el AMBA.
Este desequilibrio es señalado como uno de los factores que explica la necesidad de actualizar tarifas a nivel local. Sin subsidios equivalentes, el sistema depende en mayor medida del aporte directo de los usuarios o del financiamiento provincial.
En cuanto a la implementación, el aumento no será uniforme ni inmediato en todos los casos. Las empresas que aún no cuentan con el sistema SUBE podrán aplicar la nueva tarifa tras la publicación del decreto, siempre que cuenten con la autorización correspondiente. En cambio, aquellas que sí operan con SUBE deberán actualizar sus cuadros tarifarios y esperar la validación del sistema nacional antes de su aplicación.
De este modo, el nuevo esquema comenzará a reflejarse de forma progresiva en los distintos corredores interurbanos de la provincia.
El ajuste marca un nuevo capítulo en la discusión sobre el financiamiento del transporte fuera del AMBA, en un escenario donde los costos continúan en alza y la distribución de recursos sigue siendo uno de los principales puntos de conflicto.
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