CONTROL
ARCA REFUERZA EL SEGUIMIENTO DE MOVIMIENTOS ENTRE CUENTAS PROPIAS
27 de marzo de 2026 08:57
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) avanzará con un esquema de control más estricto sobre transferencias entre cuentas del mismo titular, a través de un régimen informativo que obliga a bancos y billeteras virtuales a reportar determinados movimientos mensuales.
La medida no implica restricciones para operar ni prohíbe las transferencias entre cuentas propias. Sin embargo, amplía el monitoreo automático cuando los montos superan ciertos umbrales definidos por el organismo, lo que permitirá un mayor seguimiento de las operaciones financieras.
Según lo establecido, el control se activará cuando el total mensual de movimientos —que incluye ingresos, egresos, transferencias y saldo final— supere los $50.000.000 en el caso de personas humanas y los $30.000.000 para personas jurídicas. Estos valores funcionan como parámetros a partir de los cuales las entidades deberán informar las operaciones.
El alcance del régimen no se limita a transferencias aisladas, sino que contempla el volumen total de actividad dentro de cada cuenta. Esto implica que el análisis fiscal se basará en el conjunto de movimientos registrados durante el mes, independientemente de su origen o destino.
El objetivo del sistema es mejorar la capacidad de control y detección de inconsistencias entre los ingresos declarados y los movimientos reales de dinero. En ese sentido, el nuevo esquema se apoya en la digitalización de las operaciones y en la integración de datos provenientes tanto del sistema bancario como de las plataformas de pago.
En este contexto, especialistas recomiendan prestar atención a la documentación respaldatoria de las operaciones. Contar con comprobantes que acrediten el origen de los fondos, justificar eventuales préstamos entre familiares o movimientos internos y mantener coherencia entre los ingresos declarados y los registros bancarios aparecen como aspectos clave para evitar observaciones.
Además, el seguimiento del total mensual transferido se vuelve un punto central dentro de este esquema, ya que el cruce de información se realiza sobre la totalidad de los movimientos y no sobre operaciones individuales.
La implementación de este régimen se enmarca en una estrategia más amplia de fortalecimiento del control fiscal, que busca ampliar la base de información disponible para el análisis de operaciones financieras. En un escenario de creciente uso de billeteras virtuales y transferencias digitales, el organismo apunta a consolidar herramientas que permitan un monitoreo más preciso y automatizado.
Si bien la medida no modifica las condiciones de uso de las cuentas ni establece nuevas restricciones operativas, sí introduce un cambio en la forma en que se registran y analizan los movimientos, lo que puede impactar en la relación entre los usuarios y el sistema financiero en términos de trazabilidad.
La medida no implica restricciones para operar ni prohíbe las transferencias entre cuentas propias. Sin embargo, amplía el monitoreo automático cuando los montos superan ciertos umbrales definidos por el organismo, lo que permitirá un mayor seguimiento de las operaciones financieras.
Según lo establecido, el control se activará cuando el total mensual de movimientos —que incluye ingresos, egresos, transferencias y saldo final— supere los $50.000.000 en el caso de personas humanas y los $30.000.000 para personas jurídicas. Estos valores funcionan como parámetros a partir de los cuales las entidades deberán informar las operaciones.
El alcance del régimen no se limita a transferencias aisladas, sino que contempla el volumen total de actividad dentro de cada cuenta. Esto implica que el análisis fiscal se basará en el conjunto de movimientos registrados durante el mes, independientemente de su origen o destino.
El objetivo del sistema es mejorar la capacidad de control y detección de inconsistencias entre los ingresos declarados y los movimientos reales de dinero. En ese sentido, el nuevo esquema se apoya en la digitalización de las operaciones y en la integración de datos provenientes tanto del sistema bancario como de las plataformas de pago.
En este contexto, especialistas recomiendan prestar atención a la documentación respaldatoria de las operaciones. Contar con comprobantes que acrediten el origen de los fondos, justificar eventuales préstamos entre familiares o movimientos internos y mantener coherencia entre los ingresos declarados y los registros bancarios aparecen como aspectos clave para evitar observaciones.
Además, el seguimiento del total mensual transferido se vuelve un punto central dentro de este esquema, ya que el cruce de información se realiza sobre la totalidad de los movimientos y no sobre operaciones individuales.
La implementación de este régimen se enmarca en una estrategia más amplia de fortalecimiento del control fiscal, que busca ampliar la base de información disponible para el análisis de operaciones financieras. En un escenario de creciente uso de billeteras virtuales y transferencias digitales, el organismo apunta a consolidar herramientas que permitan un monitoreo más preciso y automatizado.
Si bien la medida no modifica las condiciones de uso de las cuentas ni establece nuevas restricciones operativas, sí introduce un cambio en la forma en que se registran y analizan los movimientos, lo que puede impactar en la relación entre los usuarios y el sistema financiero en términos de trazabilidad.
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