SIN CORTE
LA CARNE VOLVERÁ A SUBIR: PREVÉN AUMENTOS DE HASTA $1.500 POR KILO
25 de febrero de 2026 14:33
El mercado alcanzó un “punto de equilibrio” entre oferta y demanda, pero el traslado total del ajuste al mostrador todavía no se completó. Carnicerías y supermercados preparan nuevas remarcaciones.
El precio de la carne vacuna volverá a subir en los próximos días en todo el país, con incrementos que podrían llegar hasta los $1.500 por kilo en algunos cortes. Empresarios de distintos eslabones de la cadena cárnica coinciden en que el mercado alcanzó un “punto de equilibrio” entre oferta y demanda, aunque advierten que el traslado total de los aumentos al consumidor recién se terminará de ver la próxima semana.
Según operadores del sector, la suba responde a la recuperación del valor del ganado en pie tras varios meses de atraso frente a la inflación general. Esa recomposición impactó primero en los mercados concentradores y luego se trasladó a frigoríficos y puntos de venta minorista, en un proceso escalonado que todavía no concluyó.
De la hacienda al mostrador
La dinámica de formación de precios en la carne vacuna sigue una secuencia previsible. Cuando sube el valor del ganado en pie, los frigoríficos actualizan sus listas de salida. Más tarde, carnicerías y supermercados trasladan esos mayores costos al público.
Ese traslado no suele ser inmediato. En muchos casos se realiza en varias etapas para evitar una caída abrupta en las ventas. Sin embargo, en esta oportunidad los operadores anticipan que la última parte del ajuste se aplicará en los próximos días, completando así el ciclo iniciado semanas atrás.
En los principales mercados concentradores, como el de Liniers, el precio de la hacienda registró incrementos significativos en el último tramo. Esa suba presionó sobre toda la cadena comercial, que ya venía absorbiendo parte del impacto para sostener el consumo.
Qué cortes subirán más
Los aumentos más marcados se esperan en cortes de alta rotación y fuerte demanda. Entre ellos figuran el asado, el vacío, la nalga y el cuadril. También se proyectan incrementos en milanesas y carne picada, dos opciones que suelen ser elegidas por su versatilidad en el consumo diario.
En algunos casos, el ajuste acumulado en góndola podría superar el promedio estimado si el comercio había postergado remarcaciones para no perder volumen de ventas. En cambio, cortes menos tradicionales o con menor salida podrían mostrar subas más moderadas.
De todos modos, especialistas del sector coinciden en que prácticamente toda la oferta de carne vacuna terminará el mes con valores superiores a los de comienzos de período.
Consumo en tensión
El nuevo aumento se produce en un escenario de retracción del consumo masivo y pérdida de poder adquisitivo. Comerciantes consultados describen un cliente más cauteloso, que compara precios, pregunta antes de comprar y elige cortes más rendidores.
En muchos hogares se observan estrategias de ajuste: reducir porciones, espaciar la compra de carne vacuna o reemplazar parte del consumo por pollo, cerdo o pastas. La tendencia no es nueva, pero se profundiza cada vez que se registran saltos relevantes en los precios.
Al mismo tiempo, algunas cadenas de supermercados y frigoríficos refuerzan promociones con tarjetas bancarias o billeteras virtuales. Sin embargo, esos beneficios suelen tener topes de reintegro y plazos acotados, lo que limita su impacto en el gasto total del mes.
Qué puede pasar después
Desde el sector advierten que, una vez completado este tramo de aumentos, podría abrirse una etapa de mayor estabilidad si no se registran nuevos saltos en el precio de la hacienda, el tipo de cambio o los costos de insumos.
No obstante, el mercado seguirá condicionado por la evolución de la inflación general y del salario real. Si el poder adquisitivo no logra recuperarse, la demanda podría continuar débil, lo que obligaría a la cadena a revisar estrategias comerciales.
Por ahora, el escenario inmediato marca nuevas remarcaciones en carnicerías y supermercados. El impacto final en el bolsillo dependerá del ritmo con que se apliquen los aumentos y de la capacidad de los consumidores para adaptar sus hábitos frente a un alimento central en la mesa argentina.
El precio de la carne vacuna volverá a subir en los próximos días en todo el país, con incrementos que podrían llegar hasta los $1.500 por kilo en algunos cortes. Empresarios de distintos eslabones de la cadena cárnica coinciden en que el mercado alcanzó un “punto de equilibrio” entre oferta y demanda, aunque advierten que el traslado total de los aumentos al consumidor recién se terminará de ver la próxima semana.
Según operadores del sector, la suba responde a la recuperación del valor del ganado en pie tras varios meses de atraso frente a la inflación general. Esa recomposición impactó primero en los mercados concentradores y luego se trasladó a frigoríficos y puntos de venta minorista, en un proceso escalonado que todavía no concluyó.
De la hacienda al mostrador
La dinámica de formación de precios en la carne vacuna sigue una secuencia previsible. Cuando sube el valor del ganado en pie, los frigoríficos actualizan sus listas de salida. Más tarde, carnicerías y supermercados trasladan esos mayores costos al público.
Ese traslado no suele ser inmediato. En muchos casos se realiza en varias etapas para evitar una caída abrupta en las ventas. Sin embargo, en esta oportunidad los operadores anticipan que la última parte del ajuste se aplicará en los próximos días, completando así el ciclo iniciado semanas atrás.
En los principales mercados concentradores, como el de Liniers, el precio de la hacienda registró incrementos significativos en el último tramo. Esa suba presionó sobre toda la cadena comercial, que ya venía absorbiendo parte del impacto para sostener el consumo.
Qué cortes subirán más
Los aumentos más marcados se esperan en cortes de alta rotación y fuerte demanda. Entre ellos figuran el asado, el vacío, la nalga y el cuadril. También se proyectan incrementos en milanesas y carne picada, dos opciones que suelen ser elegidas por su versatilidad en el consumo diario.
En algunos casos, el ajuste acumulado en góndola podría superar el promedio estimado si el comercio había postergado remarcaciones para no perder volumen de ventas. En cambio, cortes menos tradicionales o con menor salida podrían mostrar subas más moderadas.
De todos modos, especialistas del sector coinciden en que prácticamente toda la oferta de carne vacuna terminará el mes con valores superiores a los de comienzos de período.
Consumo en tensión
El nuevo aumento se produce en un escenario de retracción del consumo masivo y pérdida de poder adquisitivo. Comerciantes consultados describen un cliente más cauteloso, que compara precios, pregunta antes de comprar y elige cortes más rendidores.
En muchos hogares se observan estrategias de ajuste: reducir porciones, espaciar la compra de carne vacuna o reemplazar parte del consumo por pollo, cerdo o pastas. La tendencia no es nueva, pero se profundiza cada vez que se registran saltos relevantes en los precios.
Al mismo tiempo, algunas cadenas de supermercados y frigoríficos refuerzan promociones con tarjetas bancarias o billeteras virtuales. Sin embargo, esos beneficios suelen tener topes de reintegro y plazos acotados, lo que limita su impacto en el gasto total del mes.
Qué puede pasar después
Desde el sector advierten que, una vez completado este tramo de aumentos, podría abrirse una etapa de mayor estabilidad si no se registran nuevos saltos en el precio de la hacienda, el tipo de cambio o los costos de insumos.
No obstante, el mercado seguirá condicionado por la evolución de la inflación general y del salario real. Si el poder adquisitivo no logra recuperarse, la demanda podría continuar débil, lo que obligaría a la cadena a revisar estrategias comerciales.
Por ahora, el escenario inmediato marca nuevas remarcaciones en carnicerías y supermercados. El impacto final en el bolsillo dependerá del ritmo con que se apliquen los aumentos y de la capacidad de los consumidores para adaptar sus hábitos frente a un alimento central en la mesa argentina.
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