NO LLEGAN
FAMILIAS ENDEUDADAS: SUPERÓ EL 12% Y LLEGÓ A SU MÁXIMO EN MÁS DE DOS DÉCADAS
19 de septiembre de 2026 12:13
La morosidad de las familias volvió a aumentar en julio y quedó cerca del 13%, según los datos difundidos por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). El indicador alcanzó así su nivel más alto en más de 20 años y volvió a mostrar un incremento después de la estabilidad registrada durante junio.
Los atrasos en los pagos de las deudas familiares habían frenado en junio la escalada que acumulaban desde fines de 2024. Sin embargo, el dato correspondiente a julio volvió a mostrar un aumento y llevó el indicador a un nivel que marca una de las principales señales de deterioro dentro del sistema financiero.
En la comparación interanual, el crecimiento también fue significativo. La morosidad de las familias pasó del 5,6% registrado un año atrás al nivel alcanzado en julio, lo que representa un incremento de 7,3 puntos porcentuales.
El indicador refleja la proporción de los créditos que se encuentran en situación irregular dentro del financiamiento otorgado a los hogares. Su evolución es seguida por el sistema financiero debido a su relación con la capacidad de los deudores para afrontar los compromisos asumidos.
En el caso de las empresas, el comportamiento fue diferente. La morosidad de los préstamos destinados al sector empresario se ubicó en el 3,6% durante julio, apenas 0,1 puntos porcentuales por encima del registro de junio.
Al considerar en conjunto al sector privado, el ratio de irregularidad del crédito alcanzó el 7,7%, también con un incremento mensual de 0,1 puntos porcentuales.
Según explicó el Banco Central, la suba del indicador general estuvo relacionada con dos factores: una disminución del saldo real del financiamiento total, que funciona como denominador del cálculo, y un aumento real de la cartera en situación irregular, aunque a un ritmo que viene desacelerándose.
El informe también incorporó otro indicador relacionado con el comportamiento de las deudas: la probabilidad de default estimada (PDE). A nivel general, ese indicador registró una baja de 0,2 puntos porcentuales y quedó en el 2,4%.
Al observar los datos según el tipo de deudor, la probabilidad estimada de incumplimiento entre las familias se ubicó en el 3,9%, lo que representó una caída de 0,5 puntos porcentuales respecto de junio.
Para las empresas, en tanto, la probabilidad de default estimada permaneció prácticamente sin cambios y se ubicó en el 1,1%.
Los datos muestran así dos indicadores con comportamientos diferentes. Mientras la morosidad de las familias alcanzó en julio un nivel máximo en más de dos décadas, la probabilidad estimada de default para ese mismo grupo registró una disminución mensual.
En el conjunto del sistema, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado continuó aumentando, aunque de manera moderada, y llegó al 7,7%. La evolución estuvo acompañada por un incremento de la cartera irregular y una reducción del saldo real del financiamiento total.
El dato de julio vuelve a poner el foco sobre el comportamiento de las deudas de los hogares, luego de que durante junio se hubiera registrado una pausa en la tendencia ascendente que se venía observando desde finales de 2024.
Los atrasos en los pagos de las deudas familiares habían frenado en junio la escalada que acumulaban desde fines de 2024. Sin embargo, el dato correspondiente a julio volvió a mostrar un aumento y llevó el indicador a un nivel que marca una de las principales señales de deterioro dentro del sistema financiero.
En la comparación interanual, el crecimiento también fue significativo. La morosidad de las familias pasó del 5,6% registrado un año atrás al nivel alcanzado en julio, lo que representa un incremento de 7,3 puntos porcentuales.
El indicador refleja la proporción de los créditos que se encuentran en situación irregular dentro del financiamiento otorgado a los hogares. Su evolución es seguida por el sistema financiero debido a su relación con la capacidad de los deudores para afrontar los compromisos asumidos.
En el caso de las empresas, el comportamiento fue diferente. La morosidad de los préstamos destinados al sector empresario se ubicó en el 3,6% durante julio, apenas 0,1 puntos porcentuales por encima del registro de junio.
Al considerar en conjunto al sector privado, el ratio de irregularidad del crédito alcanzó el 7,7%, también con un incremento mensual de 0,1 puntos porcentuales.
Según explicó el Banco Central, la suba del indicador general estuvo relacionada con dos factores: una disminución del saldo real del financiamiento total, que funciona como denominador del cálculo, y un aumento real de la cartera en situación irregular, aunque a un ritmo que viene desacelerándose.
El informe también incorporó otro indicador relacionado con el comportamiento de las deudas: la probabilidad de default estimada (PDE). A nivel general, ese indicador registró una baja de 0,2 puntos porcentuales y quedó en el 2,4%.
Al observar los datos según el tipo de deudor, la probabilidad estimada de incumplimiento entre las familias se ubicó en el 3,9%, lo que representó una caída de 0,5 puntos porcentuales respecto de junio.
Para las empresas, en tanto, la probabilidad de default estimada permaneció prácticamente sin cambios y se ubicó en el 1,1%.
Los datos muestran así dos indicadores con comportamientos diferentes. Mientras la morosidad de las familias alcanzó en julio un nivel máximo en más de dos décadas, la probabilidad estimada de default para ese mismo grupo registró una disminución mensual.
En el conjunto del sistema, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado continuó aumentando, aunque de manera moderada, y llegó al 7,7%. La evolución estuvo acompañada por un incremento de la cartera irregular y una reducción del saldo real del financiamiento total.
El dato de julio vuelve a poner el foco sobre el comportamiento de las deudas de los hogares, luego de que durante junio se hubiera registrado una pausa en la tendencia ascendente que se venía observando desde finales de 2024.
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