CARNICO
EL CONSUMO DE CARNE VACUNA EN ARGENTINA CAYÓ A SU NIVEL MÁS BAJO EN DOS DÉCADAS
20 de agosto de 2026 07:45
El consumo interno de carne vacuna en Argentina registró durante los primeros siete meses de 2026 una fuerte caída y alcanzó uno de sus niveles más bajos de las últimas dos décadas. Según el último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), la disponibilidad de carne para el mercado interno se redujo 12% en comparación con el mismo período del año anterior.
El promedio móvil interanual del consumo llegó en julio a 46,3 kilos por habitante al año. La cifra representa una reducción de casi cinco kilos respecto del mismo período de 2025.
Entre enero y julio, el volumen de carne vacuna destinado al mercado interno fue de 1,202 millones de toneladas, reflejando el menor abastecimiento disponible para los hogares argentinos.
Una de las principales razones se encuentra en la situación que atraviesa actualmente el ciclo ganadero. Durante los primeros siete meses del año se procesaron 7,09 millones de cabezas, un 9,8% menos que en 2025.
La menor faena está relacionada con una etapa de retención de hembras que apunta a reconstruir el stock ganadero después de varios años de liquidación de vientres. Aunque el peso promedio por animal aumentó y llegó a 244 kilos, ese incremento no alcanzó para compensar la caída en la cantidad de animales procesados.
Como resultado, la producción total de carne vacuna se redujo 6,8% durante el período analizado.
Mientras el abastecimiento interno se contrajo, el mercado externo mostró un comportamiento inverso. Las exportaciones de carne vacuna alcanzaron las 487.200 toneladas entre enero y julio, un crecimiento interanual del 8,8%.
El aumento de los envíos estuvo impulsado principalmente por la demanda de Estados Unidos, que amplió su participación, además del sostenimiento de las compras de China e Israel.
La diferencia entre ambos mercados también se reflejó en los ingresos generados por las ventas externas. Durante junio, las exportaciones alcanzaron los 427,8 millones de dólares, un 40,4% más que en el mismo mes del año anterior.
El escenario combina así una menor disponibilidad de carne para el mercado interno con una mayor participación de las exportaciones, en un contexto de precios internacionales en crecimiento.
Frente a esta situación, dentro de la industria comenzó a plantearse una posible modificación del esquema de comercialización. Una de las alternativas que se analiza apunta hacia un modelo similar al de Uruguay, con importación de cortes más económicos desde Brasil para abastecer el consumo interno.
Al mismo tiempo, bajo ese esquema, la producción nacional podría orientarse en mayor medida hacia los mercados externos, donde actualmente se obtienen valores más elevados.
Se trata, por ahora, de un escenario que comienza a ser analizado dentro del sector y que refleja los cambios que atraviesa la cadena de la carne vacuna, con una producción local en descenso, menor disponibilidad para el mercado interno y un crecimiento de las ventas al exterior.
El promedio móvil interanual del consumo llegó en julio a 46,3 kilos por habitante al año. La cifra representa una reducción de casi cinco kilos respecto del mismo período de 2025.
Entre enero y julio, el volumen de carne vacuna destinado al mercado interno fue de 1,202 millones de toneladas, reflejando el menor abastecimiento disponible para los hogares argentinos.
Una de las principales razones se encuentra en la situación que atraviesa actualmente el ciclo ganadero. Durante los primeros siete meses del año se procesaron 7,09 millones de cabezas, un 9,8% menos que en 2025.
La menor faena está relacionada con una etapa de retención de hembras que apunta a reconstruir el stock ganadero después de varios años de liquidación de vientres. Aunque el peso promedio por animal aumentó y llegó a 244 kilos, ese incremento no alcanzó para compensar la caída en la cantidad de animales procesados.
Como resultado, la producción total de carne vacuna se redujo 6,8% durante el período analizado.
Mientras el abastecimiento interno se contrajo, el mercado externo mostró un comportamiento inverso. Las exportaciones de carne vacuna alcanzaron las 487.200 toneladas entre enero y julio, un crecimiento interanual del 8,8%.
El aumento de los envíos estuvo impulsado principalmente por la demanda de Estados Unidos, que amplió su participación, además del sostenimiento de las compras de China e Israel.
La diferencia entre ambos mercados también se reflejó en los ingresos generados por las ventas externas. Durante junio, las exportaciones alcanzaron los 427,8 millones de dólares, un 40,4% más que en el mismo mes del año anterior.
El escenario combina así una menor disponibilidad de carne para el mercado interno con una mayor participación de las exportaciones, en un contexto de precios internacionales en crecimiento.
Frente a esta situación, dentro de la industria comenzó a plantearse una posible modificación del esquema de comercialización. Una de las alternativas que se analiza apunta hacia un modelo similar al de Uruguay, con importación de cortes más económicos desde Brasil para abastecer el consumo interno.
Al mismo tiempo, bajo ese esquema, la producción nacional podría orientarse en mayor medida hacia los mercados externos, donde actualmente se obtienen valores más elevados.
Se trata, por ahora, de un escenario que comienza a ser analizado dentro del sector y que refleja los cambios que atraviesa la cadena de la carne vacuna, con una producción local en descenso, menor disponibilidad para el mercado interno y un crecimiento de las ventas al exterior.
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