AGENDA
LA CGT CONVOCÓ A UNA MOVILIZACIÓN EL 30 DE ABRIL SIN PARO GENERAL
10 de abril de 2026 07:47
La Confederación General del Trabajo retomó su agenda de acción y confirmó una movilización a Plaza de Mayo el próximo 30 de abril, en la antesala del Día del Trabajador, en una jornada que combinará reclamos sindicales con un homenaje al Papa Francisco.
El anuncio marca un cambio de ritmo en la estrategia de la central obrera, que en las últimas semanas había concentrado su accionar en el plano judicial frente a la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Con ese frente parcialmente resuelto, la conducción cegetista decidió volver a ganar visibilidad en la calle.
La decisión fue tomada durante una reunión del Consejo Directivo realizada en la histórica sede de Azopardo, donde se definió avanzar con una movilización sin convocatoria a paro general, una señal que busca equilibrar la presión política con la actividad económica.
El encargado de comunicar la medida fue Jorge Sola, uno de los triunviros de la CGT y referente del Sindicato del Seguro, quien planteó que la jornada tendrá un fuerte contenido simbólico y social.
“El Papa tuvo vínculo con el mundo del trabajo, con la solidaridad como bandera. En esa conmemoración, vamos a hablar de la situación de los trabajadores”, expresó, al tiempo que remarcó preocupaciones como el endeudamiento familiar y el crecimiento del desempleo.
Durante la conferencia, Sola estuvo acompañado por Octavio Arguello y Horacio Arreceygor, referentes que representan distintos sectores internos de la central y que reflejan una foto de unidad en la previa de la movilización.
Además del eje conmemorativo, la CGT volvió a plantear reclamos concretos en materia económica. Entre ellos, la exigencia de paritarias libres y sin condicionamientos, en rechazo a lo que consideran un techo salarial impuesto por el Gobierno por debajo de la inflación.
La movilización también contará con el acompañamiento de sectores sociales. Se prevé la participación de organizaciones nucleadas en la Unión de los Trabajadores de la Economía Popular, así como de espacios vinculados a la Iglesia que mantienen una postura crítica frente a la actual administración.
El dato político no menor es que la central obrera optó, al menos por ahora, por descartar un paro general. Esta decisión sugiere una estrategia gradual, en la que la movilización funciona como primer paso de una posible escalada de medidas, dependiendo de la evolución del conflicto con el Gobierno.
En este contexto, el 30 de abril se proyecta como una jornada clave para medir el nivel de convocatoria de la CGT y el grado de articulación con otros sectores sociales y políticos.
La protesta, además, servirá como plataforma para reinstalar en la agenda pública las demandas del movimiento obrero en un escenario económico complejo, atravesado por la inflación, la pérdida del poder adquisitivo y la incertidumbre laboral.v
El anuncio marca un cambio de ritmo en la estrategia de la central obrera, que en las últimas semanas había concentrado su accionar en el plano judicial frente a la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Con ese frente parcialmente resuelto, la conducción cegetista decidió volver a ganar visibilidad en la calle.
La decisión fue tomada durante una reunión del Consejo Directivo realizada en la histórica sede de Azopardo, donde se definió avanzar con una movilización sin convocatoria a paro general, una señal que busca equilibrar la presión política con la actividad económica.
El encargado de comunicar la medida fue Jorge Sola, uno de los triunviros de la CGT y referente del Sindicato del Seguro, quien planteó que la jornada tendrá un fuerte contenido simbólico y social.
“El Papa tuvo vínculo con el mundo del trabajo, con la solidaridad como bandera. En esa conmemoración, vamos a hablar de la situación de los trabajadores”, expresó, al tiempo que remarcó preocupaciones como el endeudamiento familiar y el crecimiento del desempleo.
Durante la conferencia, Sola estuvo acompañado por Octavio Arguello y Horacio Arreceygor, referentes que representan distintos sectores internos de la central y que reflejan una foto de unidad en la previa de la movilización.
Además del eje conmemorativo, la CGT volvió a plantear reclamos concretos en materia económica. Entre ellos, la exigencia de paritarias libres y sin condicionamientos, en rechazo a lo que consideran un techo salarial impuesto por el Gobierno por debajo de la inflación.
La movilización también contará con el acompañamiento de sectores sociales. Se prevé la participación de organizaciones nucleadas en la Unión de los Trabajadores de la Economía Popular, así como de espacios vinculados a la Iglesia que mantienen una postura crítica frente a la actual administración.
El dato político no menor es que la central obrera optó, al menos por ahora, por descartar un paro general. Esta decisión sugiere una estrategia gradual, en la que la movilización funciona como primer paso de una posible escalada de medidas, dependiendo de la evolución del conflicto con el Gobierno.
En este contexto, el 30 de abril se proyecta como una jornada clave para medir el nivel de convocatoria de la CGT y el grado de articulación con otros sectores sociales y políticos.
La protesta, además, servirá como plataforma para reinstalar en la agenda pública las demandas del movimiento obrero en un escenario económico complejo, atravesado por la inflación, la pérdida del poder adquisitivo y la incertidumbre laboral.v
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