CRIMEN
CRIMEN EN FUNES:: LA MADRE DE LA VÍCTIMA APUNTA A UNA RED DE DROGAS TRAS EL HECHO
07 de abril de 2026 09:21
El crimen de Ramiro Fabián Nast, un joven de 23 años, conmociona a la ciudad de Funes, donde su cuerpo fue hallado dentro de una heladera arrojada en un zanjón cercano a las vías del ferrocarril. El hallazgo se produjo el domingo tras varios días de búsqueda, y este lunes su madre denunció que los responsables estarían vinculados a la venta de drogas en el barrio.
La investigación avanza bajo la coordinación de la fiscal Noelia Navone, quien dispuso una serie de medidas para esclarecer las circunstancias del hecho. Por el caso ya hay un hombre detenido y no se descarta la participación de otras dos personas, según indicaron fuentes vinculadas a la pesquisa.
El cuerpo de Nast fue encontrado a la altura de la garita 16, en una zona de difícil acceso, oculto dentro de un electrodoméstico abandonado en un zanjón profundo. La escena llamó la atención de los investigadores desde el primer momento, ya que el intento de ocultamiento refuerza la hipótesis de un homicidio.
Mientras se desarrollaban los trabajos de los bomberos para retirar la heladera y el cadáver, familiares y allegados aguardaban en el lugar con expectativa por novedades. La confirmación del hallazgo puso fin a días de incertidumbre y búsqueda intensa impulsada principalmente por el entorno del joven.
Ramiro había sido visto por última vez el jueves por la noche, luego de asistir a un cumpleaños. Según reconstruyeron sus amigos, existía la posibilidad de que se dirigiera a otro encuentro, aunque nunca regresó a su casa. Su ausencia en el trabajo —se desempeñaba como carnicero en un supermercado local— fue una de las primeras señales de alerta.
La denuncia por su desaparición se formalizó durante el fin de semana, lo que activó el protocolo judicial correspondiente. Paralelamente, en redes sociales se multiplicaron los pedidos de ayuda para dar con su paradero, lo que le dio visibilidad al caso en toda la región.
El avance de la investigación permitió a la policía reconstruir parte de sus últimos movimientos mediante cámaras de videovigilancia. Esos registros fueron clave para orientar los rastrillajes que finalmente derivaron en el hallazgo del cuerpo en un punto alejado de su domicilio, ubicado en la zona 5 de la ciudad.
En medio del dolor, su madre, Yanina, planteó públicamente una hipótesis sobre el trasfondo del crimen. “Lo único que sé es que la gente de este barrio comercializa y ellos tienen que ver con la muerte de mi hijo”, afirmó, en referencia a una presunta red de venta de drogas en el área donde se realizó el procedimiento.
También relató que había perdido contacto con su hijo la noche del jueves. “El teléfono quedó apagado y al otro día me enteré de que no había ido a trabajar”, explicó, al tiempo que destacó el rol de los amigos del joven en la búsqueda: “La misma policía se quedó sorprendida por cómo lo salieron a buscar todos”.
Respecto al detenido, la mujer aseguró que no tendría relación directa con su hijo, aunque esa situación aún es materia de análisis en la causa. Los investigadores buscan determinar el grado de participación de cada uno de los involucrados y el móvil del crimen.
El caso generó una fuerte conmoción en Funes y sus alrededores, no solo por las características del hallazgo, sino también por las posibles conexiones que comienzan a surgir en el marco de la investigación. Con peritajes en curso y nuevas medidas en marcha, la Justicia intenta reconstruir qué ocurrió entre la última vez que Ramiro fue visto con vida y el momento en que su cuerpo fue descartado.
La investigación avanza bajo la coordinación de la fiscal Noelia Navone, quien dispuso una serie de medidas para esclarecer las circunstancias del hecho. Por el caso ya hay un hombre detenido y no se descarta la participación de otras dos personas, según indicaron fuentes vinculadas a la pesquisa.
El cuerpo de Nast fue encontrado a la altura de la garita 16, en una zona de difícil acceso, oculto dentro de un electrodoméstico abandonado en un zanjón profundo. La escena llamó la atención de los investigadores desde el primer momento, ya que el intento de ocultamiento refuerza la hipótesis de un homicidio.
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Ramiro había sido visto por última vez el jueves por la noche, luego de asistir a un cumpleaños. Según reconstruyeron sus amigos, existía la posibilidad de que se dirigiera a otro encuentro, aunque nunca regresó a su casa. Su ausencia en el trabajo —se desempeñaba como carnicero en un supermercado local— fue una de las primeras señales de alerta.
La denuncia por su desaparición se formalizó durante el fin de semana, lo que activó el protocolo judicial correspondiente. Paralelamente, en redes sociales se multiplicaron los pedidos de ayuda para dar con su paradero, lo que le dio visibilidad al caso en toda la región.
El avance de la investigación permitió a la policía reconstruir parte de sus últimos movimientos mediante cámaras de videovigilancia. Esos registros fueron clave para orientar los rastrillajes que finalmente derivaron en el hallazgo del cuerpo en un punto alejado de su domicilio, ubicado en la zona 5 de la ciudad.
En medio del dolor, su madre, Yanina, planteó públicamente una hipótesis sobre el trasfondo del crimen. “Lo único que sé es que la gente de este barrio comercializa y ellos tienen que ver con la muerte de mi hijo”, afirmó, en referencia a una presunta red de venta de drogas en el área donde se realizó el procedimiento.
También relató que había perdido contacto con su hijo la noche del jueves. “El teléfono quedó apagado y al otro día me enteré de que no había ido a trabajar”, explicó, al tiempo que destacó el rol de los amigos del joven en la búsqueda: “La misma policía se quedó sorprendida por cómo lo salieron a buscar todos”.
Respecto al detenido, la mujer aseguró que no tendría relación directa con su hijo, aunque esa situación aún es materia de análisis en la causa. Los investigadores buscan determinar el grado de participación de cada uno de los involucrados y el móvil del crimen.
El caso generó una fuerte conmoción en Funes y sus alrededores, no solo por las características del hallazgo, sino también por las posibles conexiones que comienzan a surgir en el marco de la investigación. Con peritajes en curso y nuevas medidas en marcha, la Justicia intenta reconstruir qué ocurrió entre la última vez que Ramiro fue visto con vida y el momento en que su cuerpo fue descartado.
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