PRESION
EL GOLPE AL BOLSILLO NO FRENA: UNA NUEVA SUBA EN LOS COMBUSTIBLES DESDE AGOSTO
03 de agosto de 2026 11:33
Los combustibles volvieron a aumentar en todo el país desde este 1° de agosto como consecuencia de una nueva actualización de los impuestos nacionales que gravan las naftas y el gasoil. La medida, oficializada a través del Decreto 693/2026, ya comenzó a reflejarse en las estaciones de servicio con un incremento promedio del 0,75% en los precios de venta al público.
La actualización alcanza tanto a las naftas como al diésel y responde a la modificación del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y del Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), dos componentes que forman parte del precio final que pagan los consumidores cada vez que cargan combustible.
En términos prácticos, el ajuste representa una suba aproximada de 11 pesos por litro en las naftas y de alrededor de 14 pesos por litro en el gasoil, aunque los valores finales pueden variar según la petrolera, la región y la política comercial de cada estación de servicio.
El incremento forma parte del esquema de actualizaciones impositivas que el Gobierno nacional viene aplicando de manera gradual. En esta oportunidad, el Poder Ejecutivo decidió volver a postergar parte de los aumentos pendientes con el objetivo de evitar un impacto mayor sobre los precios y mantener el sendero fiscal previsto por la administración nacional.
De esta manera, si bien los impuestos volvieron a ajustarse, una parte de las actualizaciones acumuladas continuará diferida y podría aplicarse en los próximos meses, dependiendo de las decisiones que adopte el Gobierno.
Como ocurre habitualmente, el aumento de los combustibles tiene un efecto que trasciende el costo de llenar un tanque. El transporte de cargas, la logística, la distribución de mercaderías y buena parte de las actividades económicas dependen directamente del precio del combustible, por lo que este tipo de incrementos suele trasladarse progresivamente a otros bienes y servicios.
El nuevo ajuste llega en un contexto en el que los combustibles registraron varias modificaciones durante el último año, tanto por la evolución de los impuestos nacionales como por las actualizaciones aplicadas por las empresas petroleras.
Si bien el porcentaje anunciado resulta menor respecto de otros incrementos registrados anteriormente, representa un nuevo impacto para automovilistas, transportistas y sectores productivos que utilizan combustibles como uno de sus principales insumos.
Con la entrada en vigencia del decreto, todas las estaciones de servicio del país comenzaron a aplicar los nuevos valores, que ya se encuentran reflejados en los surtidores desde las primeras horas de agosto.
La actualización alcanza tanto a las naftas como al diésel y responde a la modificación del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y del Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), dos componentes que forman parte del precio final que pagan los consumidores cada vez que cargan combustible.
En términos prácticos, el ajuste representa una suba aproximada de 11 pesos por litro en las naftas y de alrededor de 14 pesos por litro en el gasoil, aunque los valores finales pueden variar según la petrolera, la región y la política comercial de cada estación de servicio.
El incremento forma parte del esquema de actualizaciones impositivas que el Gobierno nacional viene aplicando de manera gradual. En esta oportunidad, el Poder Ejecutivo decidió volver a postergar parte de los aumentos pendientes con el objetivo de evitar un impacto mayor sobre los precios y mantener el sendero fiscal previsto por la administración nacional.
De esta manera, si bien los impuestos volvieron a ajustarse, una parte de las actualizaciones acumuladas continuará diferida y podría aplicarse en los próximos meses, dependiendo de las decisiones que adopte el Gobierno.
Como ocurre habitualmente, el aumento de los combustibles tiene un efecto que trasciende el costo de llenar un tanque. El transporte de cargas, la logística, la distribución de mercaderías y buena parte de las actividades económicas dependen directamente del precio del combustible, por lo que este tipo de incrementos suele trasladarse progresivamente a otros bienes y servicios.
El nuevo ajuste llega en un contexto en el que los combustibles registraron varias modificaciones durante el último año, tanto por la evolución de los impuestos nacionales como por las actualizaciones aplicadas por las empresas petroleras.
Si bien el porcentaje anunciado resulta menor respecto de otros incrementos registrados anteriormente, representa un nuevo impacto para automovilistas, transportistas y sectores productivos que utilizan combustibles como uno de sus principales insumos.
Con la entrada en vigencia del decreto, todas las estaciones de servicio del país comenzaron a aplicar los nuevos valores, que ya se encuentran reflejados en los surtidores desde las primeras horas de agosto.
NACIONALES+ NOTICIAS