ECONOMÍA
LOS ARGENTINOS COMEN CADA VEZ MENOS CARNE: EL CONSUMO CAYÓ 6,1% EN UN AÑO
17 de junio de 2026 08:55
La demanda interna sigue en retroceso pese a una leve baja de precios. Las exportaciones crecieron y la producción continúa mostrando señales de caída.
El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a registrar una fuerte caída y alcanzó el nivel más bajo de los últimos 20 años. Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo aparente se ubicó en 47,7 kilos por habitante al año durante mayo de 2026, perforando nuevamente la barrera histórica de los 50 kilos per cápita.
La cifra representa una baja del 6,1% respecto al mismo mes del año pasado y refleja las dificultades que enfrentan los consumidores para sostener la compra de uno de los alimentos más tradicionales de la mesa argentina.
En términos concretos, cada habitante consumió en promedio 3,1 kilos menos de carne vacuna que en mayo de 2025. El fenómeno también quedó reflejado en el acumulado anual: entre enero y mayo se consumieron 855.750 toneladas res con hueso, un 11,1% menos que durante el mismo período del año anterior.
La reducción equivale a más de 106.000 toneladas menos destinadas al mercado interno, un dato que expone la magnitud de la retracción del consumo.
Aunque el poder de compra sigue siendo el principal condicionante, mayo dejó una señal moderadamente favorable para los consumidores. De acuerdo con el relevamiento de CICCRA, los precios de carnes y derivados registraron una disminución promedio del 0,7%, acumulando así dos meses consecutivos de retroceso.
Entre los cortes que mostraron las mayores bajas apareció el asado, que descendió un 1,6% y se comercializó a un valor promedio de $17.237 por kilo. También registraron caídas el cuadril (-0,8%), la nalga (-0,6%), la carne picada común (-0,4%) y la paleta (-0,1%).
Sin embargo, esa leve corrección de precios todavía no logró revertir la pérdida de consumo que viene acumulándose durante los últimos años.
Mientras el mercado interno continúa debilitado, el sector exportador muestra una realidad diferente. Entre enero y mayo las ventas al exterior alcanzaron 312.200 toneladas res con hueso, lo que representa un crecimiento del 5,1% en comparación con el mismo período de 2025.
Según el informe, el incremento estuvo impulsado principalmente por una mayor demanda proveniente de Estados Unidos, que continúa consolidándose como uno de los destinos más importantes para la carne argentina.
La producción, en cambio, mantiene una tendencia descendente. Durante los primeros cinco meses del año se produjeron 1,168 millones de toneladas res con hueso, un 7,3% menos que en igual lapso del año pasado.
Desde CICCRA señalaron que la industria frigorífica continúa atravesando un escenario complejo y describieron el nivel de actividad de mayo como “muy bajo”, en un contexto marcado por una menor oferta de hacienda para faena.
La entidad atribuye parte de esta situación a las consecuencias acumuladas de los problemas climáticos que afectaron al sector ganadero desde 2022 y que derivaron en procesos de liquidación de stock bovino en distintas regiones del país.
Con menos producción, un mercado interno retraído y exportaciones que ganan protagonismo, el consumo de carne vacuna continúa alejándose de los niveles históricos que durante décadas caracterizaron a la Argentina.
El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a registrar una fuerte caída y alcanzó el nivel más bajo de los últimos 20 años. Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo aparente se ubicó en 47,7 kilos por habitante al año durante mayo de 2026, perforando nuevamente la barrera histórica de los 50 kilos per cápita.
La cifra representa una baja del 6,1% respecto al mismo mes del año pasado y refleja las dificultades que enfrentan los consumidores para sostener la compra de uno de los alimentos más tradicionales de la mesa argentina.
En términos concretos, cada habitante consumió en promedio 3,1 kilos menos de carne vacuna que en mayo de 2025. El fenómeno también quedó reflejado en el acumulado anual: entre enero y mayo se consumieron 855.750 toneladas res con hueso, un 11,1% menos que durante el mismo período del año anterior.
La reducción equivale a más de 106.000 toneladas menos destinadas al mercado interno, un dato que expone la magnitud de la retracción del consumo.
Aunque el poder de compra sigue siendo el principal condicionante, mayo dejó una señal moderadamente favorable para los consumidores. De acuerdo con el relevamiento de CICCRA, los precios de carnes y derivados registraron una disminución promedio del 0,7%, acumulando así dos meses consecutivos de retroceso.
Entre los cortes que mostraron las mayores bajas apareció el asado, que descendió un 1,6% y se comercializó a un valor promedio de $17.237 por kilo. También registraron caídas el cuadril (-0,8%), la nalga (-0,6%), la carne picada común (-0,4%) y la paleta (-0,1%).
Sin embargo, esa leve corrección de precios todavía no logró revertir la pérdida de consumo que viene acumulándose durante los últimos años.
Mientras el mercado interno continúa debilitado, el sector exportador muestra una realidad diferente. Entre enero y mayo las ventas al exterior alcanzaron 312.200 toneladas res con hueso, lo que representa un crecimiento del 5,1% en comparación con el mismo período de 2025.
Según el informe, el incremento estuvo impulsado principalmente por una mayor demanda proveniente de Estados Unidos, que continúa consolidándose como uno de los destinos más importantes para la carne argentina.
La producción, en cambio, mantiene una tendencia descendente. Durante los primeros cinco meses del año se produjeron 1,168 millones de toneladas res con hueso, un 7,3% menos que en igual lapso del año pasado.
Desde CICCRA señalaron que la industria frigorífica continúa atravesando un escenario complejo y describieron el nivel de actividad de mayo como “muy bajo”, en un contexto marcado por una menor oferta de hacienda para faena.
La entidad atribuye parte de esta situación a las consecuencias acumuladas de los problemas climáticos que afectaron al sector ganadero desde 2022 y que derivaron en procesos de liquidación de stock bovino en distintas regiones del país.
Con menos producción, un mercado interno retraído y exportaciones que ganan protagonismo, el consumo de carne vacuna continúa alejándose de los niveles históricos que durante décadas caracterizaron a la Argentina.
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