EN PICADA
UN AVIÓN EJECUTIVO SE ESTRELLÓ EN PALM BEACH Y MURIERON LAS NUEVE PERSONAS A BORDO
02 de noviembre de 2026 09:59
Una verdadera tragedia aérea conmocionó al condado de Palm Beach, en el estado de Florida, tras el trágico accidente de una aeronave ejecutiva que dejó un saldo confirmado de nueve personas fallecidas. El hecho se registró a las 12:50 hora local, cuando un jet privado modelo Learjet 60, con matrícula N722BD, se desplomó de manera vertical y estalló en llamas en plena zona residencial del municipio de Greenacres, generando pánico y graves daños materiales en el entorno urbano.
La aeronave había despegado durante la mañana desde el Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom en el estado de Texas y tenía como destino final el Aeropuerto de North Eleuthera en las Bahamas. Según confirmaron las autoridades locales de rescate, las nueve personas que viajaban a bordo —entre pasajeros y miembros de la tripulación— perdieron la vida de forma instantánea como consecuencia del violento impacto contra el suelo. Por el momento, la identidad de las víctimas se mantiene bajo estricta reserva oficial a la espera de las notificaciones correspondientes a sus familiares.
El sitio del siniestro se localizó exactamente en las inmediaciones de la intersección entre Military Trail y Cresthaven Boulevard, una zona habitada ubicada a tan solo 14 kilómetros de Mar-a-Lago, la conocida residencia del presidente estadounidense Donald Trump. La fuerza de la caída provocó un enorme cráter sobre el pavimento, destruyó por completo un motorhome que se encontraba estacionado en el sector y causó la interrupción del suministro de energía eléctrica en los barrios perimetrales. Ante el peligro extremo y el bloqueo de los accesos principales por los escombros de la nave, alrededor de 600 residentes de un parque de casas móviles cercano debieron ser evacuados de emergencia hacia refugios temporales.
En cuanto a la secuencia del vuelo, las plataformas de seguimiento aeronáutico como ADS-B Exchange registraron una anomalía severa durante la fase de crucero: el avión experimentó un descenso abrupto e inusitado, perdiendo más de 8.000 metros de altitud en el lapso de tan solo un minuto. Las grabaciones de los diálogos de control emitidas por LiveATC revelaron que la tripulación llegó a notificar a la torre sobre la presencia de "turbulencias moderadas" y serias dificultades mecánicas para gestionar la formación de hielo en la estructura del jet mientras cruzaban una celda de fuertes precipitaciones.
Segundos antes de perder de manera definitiva el contacto de radar y las comunicaciones por radio, los pilotos emitieron una desesperada llamada de auxilio al control aéreo: “Mayday, mayday... Vamos a estrellarnos contra el suelo”. En el lugar del accidente trabajan peritos de la Administración Federal de Aviación (FAA) y de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) recopilando restos de la aeronave para determinar las causales definitivas del trágico evento.
La aeronave había despegado durante la mañana desde el Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom en el estado de Texas y tenía como destino final el Aeropuerto de North Eleuthera en las Bahamas. Según confirmaron las autoridades locales de rescate, las nueve personas que viajaban a bordo —entre pasajeros y miembros de la tripulación— perdieron la vida de forma instantánea como consecuencia del violento impacto contra el suelo. Por el momento, la identidad de las víctimas se mantiene bajo estricta reserva oficial a la espera de las notificaciones correspondientes a sus familiares.
El sitio del siniestro se localizó exactamente en las inmediaciones de la intersección entre Military Trail y Cresthaven Boulevard, una zona habitada ubicada a tan solo 14 kilómetros de Mar-a-Lago, la conocida residencia del presidente estadounidense Donald Trump. La fuerza de la caída provocó un enorme cráter sobre el pavimento, destruyó por completo un motorhome que se encontraba estacionado en el sector y causó la interrupción del suministro de energía eléctrica en los barrios perimetrales. Ante el peligro extremo y el bloqueo de los accesos principales por los escombros de la nave, alrededor de 600 residentes de un parque de casas móviles cercano debieron ser evacuados de emergencia hacia refugios temporales.
En cuanto a la secuencia del vuelo, las plataformas de seguimiento aeronáutico como ADS-B Exchange registraron una anomalía severa durante la fase de crucero: el avión experimentó un descenso abrupto e inusitado, perdiendo más de 8.000 metros de altitud en el lapso de tan solo un minuto. Las grabaciones de los diálogos de control emitidas por LiveATC revelaron que la tripulación llegó a notificar a la torre sobre la presencia de "turbulencias moderadas" y serias dificultades mecánicas para gestionar la formación de hielo en la estructura del jet mientras cruzaban una celda de fuertes precipitaciones.
Segundos antes de perder de manera definitiva el contacto de radar y las comunicaciones por radio, los pilotos emitieron una desesperada llamada de auxilio al control aéreo: “Mayday, mayday... Vamos a estrellarnos contra el suelo”. En el lugar del accidente trabajan peritos de la Administración Federal de Aviación (FAA) y de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) recopilando restos de la aeronave para determinar las causales definitivas del trágico evento.
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