QUE CAYÓ?
DETECTAN MICROPLÁSTICOS Y METALES EN MUESTRAS DE GRANIZO RECOLECTADAS EN FUNES
03 de octubre de 2026 09:51
Un análisis preliminar realizado sobre muestras de granizo recolectadas en Funes detectó la presencia de microplásticos, metales y distintos elementos químicos. Las muestras fueron enviadas a tres laboratorios independientes, dos de Rosario y uno de Córdoba, y los primeros resultados abrieron interrogantes sobre la composición de las partículas presentes en las piedras de granizo.
El estudio surgió después de que productores de la zona observaran que algunas piedras permanecían parcialmente sin derretirse durante períodos de entre 24 y 48 horas. La situación llamó la atención porque posteriormente se registraron temperaturas de hasta 27 °C, por lo que se decidió conservar muestras y avanzar con análisis de laboratorio.
Entre las sustancias identificadas aparecen calcio, potasio, sodio, aluminio, arsénico, bario, boro, cromo, estroncio, magnesio, nitratos, plata, silicio, yodo y zinc. Además, se detectaron partículas de microplásticos.
Los resultados, sin embargo, todavía son preliminares. La presencia de esos elementos permite conocer parte de la composición de las muestras analizadas, pero no alcanza para determinar de dónde provienen, cómo llegaron hasta el granizo ni si existe una fuente específica vinculada con la tormenta.
El epidemiólogo Ramiro Salazar Cisneros, quien participó de la logística relacionada con el envío de las muestras, planteó la necesidad de profundizar los estudios y ampliar la cantidad de material analizado. Para avanzar será necesario repetir los análisis, incorporar nuevas muestras y establecer las concentraciones de cada sustancia encontrada.
La detección de microplásticos también requiere ser interpretada con cautela. Estas partículas pueden permanecer suspendidas en la atmósfera y ser transportadas por las corrientes de aire. Durante la formación y crecimiento del granizo dentro de las nubes, pueden quedar incorporadas a las piedras junto con otras partículas presentes en el ambiente.
Por eso, encontrar microplásticos en el granizo de Funes no permite determinar por sí solo cuál fue su fuente. Algo similar ocurre con los metales y otros elementos identificados, que pueden tener diferentes procedencias naturales o asociadas a actividades humanas.
Entre las posibles fuentes de partículas atmosféricas se encuentran actividades industriales, tránsito, combustión, actividades agrícolas, residuos, polvo del suelo y materiales transportados desde otras regiones. Para establecer una relación con alguna de ellas se necesitan nuevos estudios y muestras comparativas.
Los resultados también dieron lugar a una hipótesis vinculada con la siembra de nubes o la modificación artificial del clima. Salazar Cisneros planteó que algunos de los elementos detectados podrían actuar como núcleos de hielo, partículas alrededor de las cuales puede comenzar el congelamiento del agua dentro de las nubes.
Pero la presencia de esos elementos no demuestra que hayan sido incorporados artificialmente. Los núcleos de hielo pueden tener distintos orígenes y, para establecer una eventual relación con técnicas de modificación meteorológica, sería necesaria evidencia adicional.
Por ese motivo, los próximos estudios deberían incorporar nuevas muestras de granizo y también material de aire, agua y suelo. A esto se sumaría información meteorológica sobre las condiciones atmosféricas y el desplazamiento de las masas de aire durante la tormenta.
La comparación de los resultados permitirá establecer si los mismos elementos aparecen nuevamente y en qué concentraciones. También ayudará a determinar si lo encontrado en Funes corresponde a un episodio aislado o si puede formar parte de un patrón que vuelva a registrarse.
Por ahora, el dato concreto es que los primeros análisis realizados sobre granizo recolectado en Funes detectaron microplásticos, metales y distintos elementos químicos. El origen de esas partículas todavía no pudo establecerse y la investigación requiere nuevos análisis antes de arribar a conclusiones.
El estudio surgió después de que productores de la zona observaran que algunas piedras permanecían parcialmente sin derretirse durante períodos de entre 24 y 48 horas. La situación llamó la atención porque posteriormente se registraron temperaturas de hasta 27 °C, por lo que se decidió conservar muestras y avanzar con análisis de laboratorio.
Entre las sustancias identificadas aparecen calcio, potasio, sodio, aluminio, arsénico, bario, boro, cromo, estroncio, magnesio, nitratos, plata, silicio, yodo y zinc. Además, se detectaron partículas de microplásticos.
Los resultados, sin embargo, todavía son preliminares. La presencia de esos elementos permite conocer parte de la composición de las muestras analizadas, pero no alcanza para determinar de dónde provienen, cómo llegaron hasta el granizo ni si existe una fuente específica vinculada con la tormenta.
El epidemiólogo Ramiro Salazar Cisneros, quien participó de la logística relacionada con el envío de las muestras, planteó la necesidad de profundizar los estudios y ampliar la cantidad de material analizado. Para avanzar será necesario repetir los análisis, incorporar nuevas muestras y establecer las concentraciones de cada sustancia encontrada.
La detección de microplásticos también requiere ser interpretada con cautela. Estas partículas pueden permanecer suspendidas en la atmósfera y ser transportadas por las corrientes de aire. Durante la formación y crecimiento del granizo dentro de las nubes, pueden quedar incorporadas a las piedras junto con otras partículas presentes en el ambiente.
Por eso, encontrar microplásticos en el granizo de Funes no permite determinar por sí solo cuál fue su fuente. Algo similar ocurre con los metales y otros elementos identificados, que pueden tener diferentes procedencias naturales o asociadas a actividades humanas.
Entre las posibles fuentes de partículas atmosféricas se encuentran actividades industriales, tránsito, combustión, actividades agrícolas, residuos, polvo del suelo y materiales transportados desde otras regiones. Para establecer una relación con alguna de ellas se necesitan nuevos estudios y muestras comparativas.
Los resultados también dieron lugar a una hipótesis vinculada con la siembra de nubes o la modificación artificial del clima. Salazar Cisneros planteó que algunos de los elementos detectados podrían actuar como núcleos de hielo, partículas alrededor de las cuales puede comenzar el congelamiento del agua dentro de las nubes.
Pero la presencia de esos elementos no demuestra que hayan sido incorporados artificialmente. Los núcleos de hielo pueden tener distintos orígenes y, para establecer una eventual relación con técnicas de modificación meteorológica, sería necesaria evidencia adicional.
Por ese motivo, los próximos estudios deberían incorporar nuevas muestras de granizo y también material de aire, agua y suelo. A esto se sumaría información meteorológica sobre las condiciones atmosféricas y el desplazamiento de las masas de aire durante la tormenta.
La comparación de los resultados permitirá establecer si los mismos elementos aparecen nuevamente y en qué concentraciones. También ayudará a determinar si lo encontrado en Funes corresponde a un episodio aislado o si puede formar parte de un patrón que vuelva a registrarse.
Por ahora, el dato concreto es que los primeros análisis realizados sobre granizo recolectado en Funes detectaron microplásticos, metales y distintos elementos químicos. El origen de esas partículas todavía no pudo establecerse y la investigación requiere nuevos análisis antes de arribar a conclusiones.
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