INFLACIÓN
EXPECTATIVA: LA INFLACIÓN DE MAYO PODRÍA SER UNA DE LAS MÁS BAJAS DEL AÑO
31 de mayo de 2026 10:21
Las principales consultoras privadas estiman que el IPC se ubicará entre 2,1% y 2,5%. El dato oficial será clave para medir si la desaceleración comienza a sentirse en el poder de compra de las familias.
La inflación de mayo podría convertirse en uno de los registros más bajos de los últimos años. Las principales consultoras privadas del país proyectan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicará entre el 2,1% y el 2,5%, por debajo del dato de abril y consolidando una tendencia de desaceleración que el Gobierno busca sostener en la segunda mitad del año.
La expectativa está puesta ahora en la publicación oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que permitirá conocer si la baja proyectada por los privados se confirma y, sobre todo, si comienza a traducirse en un alivio real para el bolsillo de los argentinos.
Los relevamientos coinciden en que durante mayo hubo una menor presión de los precios regulados y una relativa estabilidad cambiaria que ayudaron a contener el ritmo de aumentos. Ese escenario permitió que la inflación continuara alejándose de los niveles que dominaron gran parte de 2024 y los primeros meses de este año.
Sin embargo, los economistas advierten que la desaceleración todavía convive con una fuerte inercia inflacionaria. Por eso consideran prematuro hablar de una tendencia definitivamente consolidada, especialmente ante la posibilidad de nuevos ajustes tarifarios o movimientos bruscos en el tipo de cambio.
Entre los sectores que más incidencia tuvieron durante mayo volvieron a aparecer alimentos y bebidas. Aunque los incrementos fueron más moderados que en meses anteriores, varios productos de consumo masivo continuaron registrando aumentos que impactan directamente sobre el presupuesto familiar.
El transporte también aportó presión al índice mensual. Los ajustes en combustibles y algunas actualizaciones tarifarias mantuvieron aumentos en el sector, aunque sin provocar un efecto dominó sobre el resto de los rubros de la economía.
Para los analistas, uno de los factores más importantes fue precisamente la menor incidencia de tarifas reguladas, lo que permitió que el índice general permaneciera claramente por debajo del 3%, una barrera que hasta hace pocos meses parecía difícil de perforar.
Mientras tanto, las consultoras ya observan con atención los desafíos que podrían aparecer durante el segundo semestre. Las negociaciones salariales, la política tarifaria y la evolución del dólar aparecen como variables determinantes para saber si la inflación puede seguir bajando o si volverán a surgir presiones sobre los precios.
En los hogares, la expectativa gira en torno a una pregunta central: si la desaceleración inflacionaria podrá finalmente transformarse en una recuperación del poder adquisitivo. Aunque la suba de precios pierde velocidad, muchas familias todavía enfrentan dificultades para recomponer ingresos y recuperar capacidad de consumo.
Por eso, el dato oficial de mayo no solo servirá para medir la evolución de la inflación. También será una referencia clave para proyectar cómo puede comportarse la economía durante los próximos meses y si el alivio que muestran las estadísticas comienza a sentirse efectivamente en la vida cotidiana de los argentinos.
La inflación de mayo podría convertirse en uno de los registros más bajos de los últimos años. Las principales consultoras privadas del país proyectan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se ubicará entre el 2,1% y el 2,5%, por debajo del dato de abril y consolidando una tendencia de desaceleración que el Gobierno busca sostener en la segunda mitad del año.
La expectativa está puesta ahora en la publicación oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que permitirá conocer si la baja proyectada por los privados se confirma y, sobre todo, si comienza a traducirse en un alivio real para el bolsillo de los argentinos.
Los relevamientos coinciden en que durante mayo hubo una menor presión de los precios regulados y una relativa estabilidad cambiaria que ayudaron a contener el ritmo de aumentos. Ese escenario permitió que la inflación continuara alejándose de los niveles que dominaron gran parte de 2024 y los primeros meses de este año.
Sin embargo, los economistas advierten que la desaceleración todavía convive con una fuerte inercia inflacionaria. Por eso consideran prematuro hablar de una tendencia definitivamente consolidada, especialmente ante la posibilidad de nuevos ajustes tarifarios o movimientos bruscos en el tipo de cambio.
Entre los sectores que más incidencia tuvieron durante mayo volvieron a aparecer alimentos y bebidas. Aunque los incrementos fueron más moderados que en meses anteriores, varios productos de consumo masivo continuaron registrando aumentos que impactan directamente sobre el presupuesto familiar.
El transporte también aportó presión al índice mensual. Los ajustes en combustibles y algunas actualizaciones tarifarias mantuvieron aumentos en el sector, aunque sin provocar un efecto dominó sobre el resto de los rubros de la economía.
Para los analistas, uno de los factores más importantes fue precisamente la menor incidencia de tarifas reguladas, lo que permitió que el índice general permaneciera claramente por debajo del 3%, una barrera que hasta hace pocos meses parecía difícil de perforar.
Mientras tanto, las consultoras ya observan con atención los desafíos que podrían aparecer durante el segundo semestre. Las negociaciones salariales, la política tarifaria y la evolución del dólar aparecen como variables determinantes para saber si la inflación puede seguir bajando o si volverán a surgir presiones sobre los precios.
En los hogares, la expectativa gira en torno a una pregunta central: si la desaceleración inflacionaria podrá finalmente transformarse en una recuperación del poder adquisitivo. Aunque la suba de precios pierde velocidad, muchas familias todavía enfrentan dificultades para recomponer ingresos y recuperar capacidad de consumo.
Por eso, el dato oficial de mayo no solo servirá para medir la evolución de la inflación. También será una referencia clave para proyectar cómo puede comportarse la economía durante los próximos meses y si el alivio que muestran las estadísticas comienza a sentirse efectivamente en la vida cotidiana de los argentinos.
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