FALSAS OFERTAS
ALERTAN POR ESTAFAS QUE USAN EL NOMBRE DE LA EPE PARA ENGAÑAR A JUBILADOS
10 de abril de 2026 10:21
Una nueva modalidad de estafa digital encendió las alertas en la provincia de Santa Fe: la Empresa Provincial de la Energía (EPE) advirtió sobre publicaciones falsas que ofrecen supuestos descuentos en la factura de luz y que son utilizadas para robar datos personales, especialmente a jubilados.
El mecanismo comienza con anuncios en redes sociales o mensajes directos que prometen beneficios llamativos. En uno de los casos detectados, se ofrecía un descuento del 50 % en la factura eléctrica para jubilados vinculados al Banco Nación. Sin embargo, detrás de esa propuesta no hay ningún programa oficial.
A partir del primer contacto, los estafadores avanzan con la maniobra. Se comunican directamente con las víctimas y buscan obtener información sensible, como claves bancarias o datos personales, con el objetivo de acceder a cuentas o incluso tomar control de dispositivos.
Desde la EPE remarcaron que este tipo de promociones no existe y que la empresa no utiliza redes sociales, correos electrónicos ni aplicaciones de mensajería para ofrecer descuentos o beneficios. En ese sentido, pidieron extremar las precauciones frente a mensajes que prometan condiciones fuera de lo habitual.
El alerta se enmarca en un crecimiento de este tipo de delitos, donde los engaños apelan a situaciones verosímiles para generar confianza. En este caso, el foco está puesto en sectores más vulnerables, como los adultos mayores, que suelen ser blanco frecuente de estas maniobras.
Uno de los puntos centrales que remarcaron desde la empresa es el manejo de la información confidencial. Bajo ninguna circunstancia, indicaron, se solicitan contraseñas, datos bancarios o números de tarjetas a través de canales informales. Cualquier pedido de este tipo debe considerarse sospechoso.
También aclararon cómo funcionan las comunicaciones reales del organismo. Por ejemplo, los avisos de cortes programados se envían únicamente a usuarios registrados y se realizan de forma automática, sin interacción ni solicitud de datos adicionales.
Otro aspecto clave para detectar posibles fraudes es la verificación de los correos electrónicos. Las comunicaciones oficiales deben provenir exclusivamente de direcciones con dominio institucional. Cualquier variación en ese formato puede ser un indicio claro de intento de estafa.
Frente a este escenario, la empresa insiste en una recomendación central: ante la duda, cortar la comunicación y verificar la información por canales oficiales. Evitar responder mensajes de números desconocidos o acceder a enlaces externos puede marcar la diferencia.
El crecimiento de estas maniobras obliga a reforzar la atención en los entornos digitales, donde los engaños se adaptan rápidamente y utilizan herramientas cada vez más sofisticadas para simular comunicaciones
El mecanismo comienza con anuncios en redes sociales o mensajes directos que prometen beneficios llamativos. En uno de los casos detectados, se ofrecía un descuento del 50 % en la factura eléctrica para jubilados vinculados al Banco Nación. Sin embargo, detrás de esa propuesta no hay ningún programa oficial.
A partir del primer contacto, los estafadores avanzan con la maniobra. Se comunican directamente con las víctimas y buscan obtener información sensible, como claves bancarias o datos personales, con el objetivo de acceder a cuentas o incluso tomar control de dispositivos.
Desde la EPE remarcaron que este tipo de promociones no existe y que la empresa no utiliza redes sociales, correos electrónicos ni aplicaciones de mensajería para ofrecer descuentos o beneficios. En ese sentido, pidieron extremar las precauciones frente a mensajes que prometan condiciones fuera de lo habitual.
El alerta se enmarca en un crecimiento de este tipo de delitos, donde los engaños apelan a situaciones verosímiles para generar confianza. En este caso, el foco está puesto en sectores más vulnerables, como los adultos mayores, que suelen ser blanco frecuente de estas maniobras.
Uno de los puntos centrales que remarcaron desde la empresa es el manejo de la información confidencial. Bajo ninguna circunstancia, indicaron, se solicitan contraseñas, datos bancarios o números de tarjetas a través de canales informales. Cualquier pedido de este tipo debe considerarse sospechoso.
También aclararon cómo funcionan las comunicaciones reales del organismo. Por ejemplo, los avisos de cortes programados se envían únicamente a usuarios registrados y se realizan de forma automática, sin interacción ni solicitud de datos adicionales.
Otro aspecto clave para detectar posibles fraudes es la verificación de los correos electrónicos. Las comunicaciones oficiales deben provenir exclusivamente de direcciones con dominio institucional. Cualquier variación en ese formato puede ser un indicio claro de intento de estafa.
Frente a este escenario, la empresa insiste en una recomendación central: ante la duda, cortar la comunicación y verificar la información por canales oficiales. Evitar responder mensajes de números desconocidos o acceder a enlaces externos puede marcar la diferencia.
El crecimiento de estas maniobras obliga a reforzar la atención en los entornos digitales, donde los engaños se adaptan rápidamente y utilizan herramientas cada vez más sofisticadas para simular comunicaciones
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