RED DESARTICULADA
HORROR EN SALTA: CAPTABAN ALUMNAS DE UN COLEGIO PARA EXPLOTACION SEXUAL
17 de septiembre de 2025 15:45
Cuatro detenidos en Salta por un esquema de explotación sexual que tenía precios y tiempos exactos. La tarifa máxima se aplicaba si las adolescentes eran vírgenes.
La Justicia de Salta desarticuló una red de trata de menores que operaba captando adolescentes a la salida de sus escuelas para explotarlas sexualmente en hoteles de la ruta 26. Cuatro hombres, entre ellos un remisero de 63 años y un menor de edad, fueron detenidos tras una investigación iniciada por la denuncia de un grupo de madres. El esquema criminal, meticulosamente organizado, incluía una lista de precios donde los clientes pagaban hasta 200 mil pesos si las víctimas aún no habían perdido la virginidad.
La investigación, a cargo del fiscal Eduardo Villalba, se basó en las declaraciones de las propias víctimas en Cámara Gesell, que confirmaron el modus operandi de la banda. El centro de las operaciones era el remisero, quien no solo se encargaba del transporte de las adolescentes sino que también actuaba como el nexo principal con los clientes. Utilizaba la frase clave “Vamos a hacer la onda” para coordinar los encuentros, que se realizaban en horarios cercanos al final de la jornada escolar, aprovechando las horas libres de las chicas.
La estructura de la red era piramidal y bien definida. Un adolescente, amigo de las víctimas, jugaba un papel crucial: se encargaba de ganarse la confianza de las alumnas para obtener información personal y detalles íntimos, como su estado virginal. Esta data de alto valor era luego reportada al remisero a cambio de dinero. Con esta información, la banda ofrecía “servicios” con una tarifa escalonada: 60 mil pesos por un beso, 80 mil por sexo oral y hasta 200 mil pesos por penetración en el caso de las víctimas vírgenes, según detalló el fiscal a partir de las evidencias recogidas.
El control sobre las víctimas era exhaustivo. El remisero no solo pactaba las citas, sino que luego exigía a las adolescentes el pago correspondiente, que generalmente se realizaba por transferencia bancaria. Los encuentros sexuales tenían una duración precisa de 18 minutos y eran vigilados de cerca. Para ampliar el catálogo, el acusado mayor les pedía a las chicas que se grabaran en poses sugestivas, material que luego utilizaba para ofrecerlas a potenciales clientes.
El caso escaló a un nivel de mayor gravedad cuando surgieron pruebas de abusos directos por parte del remisero. El fiscal Villalba relató que, enterado por el menor de que una de las víctimas de 16 años tenía una hermana de 12, el hombre intentó incorporarla a la red. En una oportunidad, logró que la nena de 12 años subiera a su vehículo, donde la manoseó. Este hecho le valió una imputación adicional por abuso sexual simple.
Durante los allanamientos realizados en la vivienda del remisero, la policía secuestró pruebas cruciales que sostienen la acusación: juguetes sexuales, pastillas de estimulación masculina y femenina, y otros elementos que evidencian la planificación de los delitos. La fiscalía, calificando el hecho como de “gravedad inusitada”, solicitó la prisión preventiva para todos los imputados adultos, argumentando el alto riesgo de fuga y de entorpecimiento de la investigación. Se subrayó la obligación del Estado de proteger a los niños y adolescentes frente a delitos de trata de personas.
El fiscal remarcó que la investigación está en una fase activa y compleja, ya que se cree que existen más víctimas que aún no han declarado. “Hay derechos humanos en estado puro comprometidos, incluso la dignidad de los niños”, advirtió Villalba, señalando que restan realizar pericias clave para completar el cuadro de la trama delictiva
La Justicia de Salta desarticuló una red de trata de menores que operaba captando adolescentes a la salida de sus escuelas para explotarlas sexualmente en hoteles de la ruta 26. Cuatro hombres, entre ellos un remisero de 63 años y un menor de edad, fueron detenidos tras una investigación iniciada por la denuncia de un grupo de madres. El esquema criminal, meticulosamente organizado, incluía una lista de precios donde los clientes pagaban hasta 200 mil pesos si las víctimas aún no habían perdido la virginidad.
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La estructura de la red era piramidal y bien definida. Un adolescente, amigo de las víctimas, jugaba un papel crucial: se encargaba de ganarse la confianza de las alumnas para obtener información personal y detalles íntimos, como su estado virginal. Esta data de alto valor era luego reportada al remisero a cambio de dinero. Con esta información, la banda ofrecía “servicios” con una tarifa escalonada: 60 mil pesos por un beso, 80 mil por sexo oral y hasta 200 mil pesos por penetración en el caso de las víctimas vírgenes, según detalló el fiscal a partir de las evidencias recogidas.
El control sobre las víctimas era exhaustivo. El remisero no solo pactaba las citas, sino que luego exigía a las adolescentes el pago correspondiente, que generalmente se realizaba por transferencia bancaria. Los encuentros sexuales tenían una duración precisa de 18 minutos y eran vigilados de cerca. Para ampliar el catálogo, el acusado mayor les pedía a las chicas que se grabaran en poses sugestivas, material que luego utilizaba para ofrecerlas a potenciales clientes.
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Durante los allanamientos realizados en la vivienda del remisero, la policía secuestró pruebas cruciales que sostienen la acusación: juguetes sexuales, pastillas de estimulación masculina y femenina, y otros elementos que evidencian la planificación de los delitos. La fiscalía, calificando el hecho como de “gravedad inusitada”, solicitó la prisión preventiva para todos los imputados adultos, argumentando el alto riesgo de fuga y de entorpecimiento de la investigación. Se subrayó la obligación del Estado de proteger a los niños y adolescentes frente a delitos de trata de personas.
El fiscal remarcó que la investigación está en una fase activa y compleja, ya que se cree que existen más víctimas que aún no han declarado. “Hay derechos humanos en estado puro comprometidos, incluso la dignidad de los niños”, advirtió Villalba, señalando que restan realizar pericias clave para completar el cuadro de la trama delictiva
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