ÉXODO
EL AUMENTO DE LAS PREPAGAS EMPUJA A MÁS FAMILIAS HACIA EL SISTEMA PÚBLICO
03 de agosto de 2026 08:57
La medicina prepaga atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. El aumento sostenido de las cuotas, sumado al deterioro del poder adquisitivo y a la inestabilidad económica, comenzó a modificar el comportamiento de miles de afiliados que hasta hace poco consideraban indispensable mantener una cobertura privada de salud.
Un relevamiento realizado por MiObraSocial.com.ar revela que casi uno de cada dos usuarios cree probable abandonar su prepaga durante los próximos seis meses. El dato refleja el creciente impacto que tienen los costos de la salud privada sobre los presupuestos familiares y anticipa un escenario que podría profundizar la presión sobre el sistema público.
De acuerdo con el informe, el 49,5% de los afiliados considera que existe una alta probabilidad de darse de baja en el corto plazo. En contrapartida, apenas el 21,6% afirma que no contempla esa posibilidad y asegura que mantendrá su cobertura.
La preocupación económica también se refleja en otra tendencia. Antes de abandonar definitivamente el sistema, muchos usuarios buscan alternativas para reducir el gasto mensual. El estudio señala que el 57,6% de los consultados cambió durante el último año a un plan más económico o, al menos, evaluó seriamente hacerlo para disminuir el impacto de la cuota.
La reducción de prestaciones o el cambio de categoría dentro de la misma empresa aparece como el principal mecanismo para intentar conservar la cobertura, aunque no siempre resulta suficiente.
El informe también analizó qué sucede con quienes finalmente deciden dejar la medicina prepaga. Los resultados muestran un escenario preocupante para el sistema sanitario argentino.
El 62% de quienes abandonaron su prepaga durante los últimos doce meses actualmente no posee ninguna otra cobertura médica y depende exclusivamente del sistema público de salud.
En tanto, un 29% pasó a atenderse únicamente mediante una obra social, mientras que apenas un 9% logró migrar hacia otra prepaga con valores más accesibles.
Estos números reflejan que, para una gran parte de los usuarios, dejar la medicina privada no significa cambiar de empresa, sino directamente perder la posibilidad de acceder a una cobertura privada.
Otro dato que aporta el relevamiento rompe con la idea de que quienes abandonan las prepagas son clientes recientes o eventuales.
Por el contrario, la mayoría llevaba varios años dentro del sistema.
El 53% de quienes se dieron de baja permanecía desde hacía más de cinco años en la misma prepaga y otro 32% había mantenido esa cobertura entre uno y cinco años. En conjunto, el 85% eran afiliados de larga trayectoria.
Esto demuestra que la decisión no responde a una simple búsqueda de mejores opciones comerciales, sino a un cambio profundo en la capacidad económica de los hogares.
Ignacio Cámpora, fundador de MiObraSocial.com.ar, explicó que el fenómeno no se presenta como una salida masiva e inmediata de afiliados, sino como un proceso gradual que se viene profundizando desde hace meses.
Según indicó, durante el último año se registró un volumen récord de consultas de personas interesadas en encontrar planes más económicos. Muchas finalmente hacen un esfuerzo adicional para sostener la cobertura, aunque reconocen que cada vez resulta más difícil afrontar el costo mensual.
El especialista atribuyó esta situación principalmente a la pérdida del poder adquisitivo, la inflación acumulada y los cambios registrados en el mercado laboral.
La reducción de ingresos, los despidos y la incertidumbre económica aparecen entre los factores que más influyen al momento de decidir si continuar pagando una prepaga o resignar ese servicio.
El escenario también plantea desafíos para el sistema de salud en su conjunto. Mientras las empresas privadas enfrentan un aumento de afiliados que buscan reducir costos o directamente abandonar la cobertura, los hospitales y centros públicos reciben cada vez más personas que dejan de contar con asistencia privada.
La demanda creciente sobre el sistema estatal se produce en paralelo con un contexto económico complejo, donde muchas familias deben redefinir prioridades y recortar gastos para llegar a fin de mes.
El relevamiento muestra que la decisión de mantener una prepaga dejó de estar vinculada exclusivamente a la calidad del servicio o a la preferencia personal. Para miles de argentinos, hoy depende casi exclusivamente de la posibilidad de afrontar cuotas que continúan incrementándose y que representan una porción cada vez mayor del ingreso familiar.
Un relevamiento realizado por MiObraSocial.com.ar revela que casi uno de cada dos usuarios cree probable abandonar su prepaga durante los próximos seis meses. El dato refleja el creciente impacto que tienen los costos de la salud privada sobre los presupuestos familiares y anticipa un escenario que podría profundizar la presión sobre el sistema público.
De acuerdo con el informe, el 49,5% de los afiliados considera que existe una alta probabilidad de darse de baja en el corto plazo. En contrapartida, apenas el 21,6% afirma que no contempla esa posibilidad y asegura que mantendrá su cobertura.
La preocupación económica también se refleja en otra tendencia. Antes de abandonar definitivamente el sistema, muchos usuarios buscan alternativas para reducir el gasto mensual. El estudio señala que el 57,6% de los consultados cambió durante el último año a un plan más económico o, al menos, evaluó seriamente hacerlo para disminuir el impacto de la cuota.
La reducción de prestaciones o el cambio de categoría dentro de la misma empresa aparece como el principal mecanismo para intentar conservar la cobertura, aunque no siempre resulta suficiente.
El informe también analizó qué sucede con quienes finalmente deciden dejar la medicina prepaga. Los resultados muestran un escenario preocupante para el sistema sanitario argentino.
El 62% de quienes abandonaron su prepaga durante los últimos doce meses actualmente no posee ninguna otra cobertura médica y depende exclusivamente del sistema público de salud.
En tanto, un 29% pasó a atenderse únicamente mediante una obra social, mientras que apenas un 9% logró migrar hacia otra prepaga con valores más accesibles.
Estos números reflejan que, para una gran parte de los usuarios, dejar la medicina privada no significa cambiar de empresa, sino directamente perder la posibilidad de acceder a una cobertura privada.
Otro dato que aporta el relevamiento rompe con la idea de que quienes abandonan las prepagas son clientes recientes o eventuales.
Por el contrario, la mayoría llevaba varios años dentro del sistema.
El 53% de quienes se dieron de baja permanecía desde hacía más de cinco años en la misma prepaga y otro 32% había mantenido esa cobertura entre uno y cinco años. En conjunto, el 85% eran afiliados de larga trayectoria.
Esto demuestra que la decisión no responde a una simple búsqueda de mejores opciones comerciales, sino a un cambio profundo en la capacidad económica de los hogares.
Ignacio Cámpora, fundador de MiObraSocial.com.ar, explicó que el fenómeno no se presenta como una salida masiva e inmediata de afiliados, sino como un proceso gradual que se viene profundizando desde hace meses.
Según indicó, durante el último año se registró un volumen récord de consultas de personas interesadas en encontrar planes más económicos. Muchas finalmente hacen un esfuerzo adicional para sostener la cobertura, aunque reconocen que cada vez resulta más difícil afrontar el costo mensual.
El especialista atribuyó esta situación principalmente a la pérdida del poder adquisitivo, la inflación acumulada y los cambios registrados en el mercado laboral.
La reducción de ingresos, los despidos y la incertidumbre económica aparecen entre los factores que más influyen al momento de decidir si continuar pagando una prepaga o resignar ese servicio.
El escenario también plantea desafíos para el sistema de salud en su conjunto. Mientras las empresas privadas enfrentan un aumento de afiliados que buscan reducir costos o directamente abandonar la cobertura, los hospitales y centros públicos reciben cada vez más personas que dejan de contar con asistencia privada.
La demanda creciente sobre el sistema estatal se produce en paralelo con un contexto económico complejo, donde muchas familias deben redefinir prioridades y recortar gastos para llegar a fin de mes.
El relevamiento muestra que la decisión de mantener una prepaga dejó de estar vinculada exclusivamente a la calidad del servicio o a la preferencia personal. Para miles de argentinos, hoy depende casi exclusivamente de la posibilidad de afrontar cuotas que continúan incrementándose y que representan una porción cada vez mayor del ingreso familiar.
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