VÍCTIMAS
VENEZUELA CONFIRMÓ 164 MUERTOS Y 971 HERIDOS TRAS EL DEVASTADOR SISMO
25 de junio de 2026 09:18
La cifra de víctimas sigue creciendo mientras los equipos de rescate trabajan contrarreloj entre montañas de escombros. Las autoridades venezolanas confirmaron este lunes que ya son 164 las personas fallecidas y 971 los heridos como consecuencia del potente sismo que provocó el derrumbe de numerosos edificios y generó una crisis humanitaria de gran magnitud.
A medida que avanzan las tareas de búsqueda, los organismos de emergencia mantienen la esperanza de encontrar sobrevivientes entre las estructuras colapsadas. Sin embargo, el panorama continúa siendo crítico debido a la cantidad de construcciones destruidas y a los severos daños registrados en infraestructura estratégica.
Los reportes oficiales indican que aún hay personas desaparecidas y potencialmente atrapadas bajo toneladas de hormigón y materiales de construcción en distintos puntos del país. Mientras tanto, hospitales y centros de salud trabajan al límite de su capacidad para asistir a cientos de heridos con lesiones de diversa gravedad.
Uno de los sectores más afectados es el estado costero de La Guaira, donde se registró el mayor número de edificios residenciales completamente destruidos. Allí, equipos de rescate y voluntarios continúan removiendo escombros en busca de sobrevivientes.
La situación también es compleja en el estado Falcón. El gobernador Víctor Clark confirmó que al menos 32 personas permanecen internadas como consecuencia de las heridas sufridas durante el desastre y que continúa la búsqueda de otras 15 personas reportadas como desaparecidas.
El impacto del movimiento sísmico no se limitó a las viviendas. Las autoridades ordenaron el cierre preventivo del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar debido a daños estructurales detectados en sectores clave de la terminal aérea. Asimismo, se suspendieron los servicios de transporte subterráneo tras verificarse fallas en la infraestructura que podrían representar riesgos adicionales para la población.
Como medida de prevención, el suministro de gas natural fue interrumpido en amplios sectores de la capital para evitar posibles explosiones derivadas de roturas en la red. La decisión se adoptó mientras técnicos especializados inspeccionan las instalaciones afectadas por el temblor.
Frente a la magnitud de la emergencia, el gobierno venezolano dispuso la transformación de escuelas públicas y edificios estatales en refugios temporales y centros de recepción de donaciones. Miles de familias perdieron sus viviendas o fueron evacuadas por riesgo de derrumbe, por lo que requieren asistencia inmediata.
La dimensión de la tragedia también movilizó una importante respuesta internacional. Diversos países comenzaron a enviar personal especializado, equipamiento y ayuda humanitaria para colaborar con las tareas de rescate y asistencia.
Entre ellos se encuentran brigadas provenientes de México, Brasil, China, República Dominicana y El Salvador, cuyos profesionales ya trabajan junto a los equipos venezolanos en la atención de heridos y en la búsqueda de personas desaparecidas.
Además, funcionarios internacionales coordinaron el envío de recursos técnicos para reforzar las operaciones de remoción de escombros y recuperación de infraestructura crítica. El objetivo es acelerar los trabajos en las zonas más comprometidas y evitar que la situación sanitaria se agrave durante los próximos días.
Mientras continúan las tareas de rescate, Venezuela enfrenta ahora un doble desafío: encontrar a quienes aún permanecen bajo las ruinas y comenzar a reconstruir una infraestructura severamente dañada por un desastre que dejó pérdidas humanas irreparables y daños materiales multimillonarios.
A medida que avanzan las tareas de búsqueda, los organismos de emergencia mantienen la esperanza de encontrar sobrevivientes entre las estructuras colapsadas. Sin embargo, el panorama continúa siendo crítico debido a la cantidad de construcciones destruidas y a los severos daños registrados en infraestructura estratégica.
Los reportes oficiales indican que aún hay personas desaparecidas y potencialmente atrapadas bajo toneladas de hormigón y materiales de construcción en distintos puntos del país. Mientras tanto, hospitales y centros de salud trabajan al límite de su capacidad para asistir a cientos de heridos con lesiones de diversa gravedad.
Uno de los sectores más afectados es el estado costero de La Guaira, donde se registró el mayor número de edificios residenciales completamente destruidos. Allí, equipos de rescate y voluntarios continúan removiendo escombros en busca de sobrevivientes.
La situación también es compleja en el estado Falcón. El gobernador Víctor Clark confirmó que al menos 32 personas permanecen internadas como consecuencia de las heridas sufridas durante el desastre y que continúa la búsqueda de otras 15 personas reportadas como desaparecidas.
El impacto del movimiento sísmico no se limitó a las viviendas. Las autoridades ordenaron el cierre preventivo del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar debido a daños estructurales detectados en sectores clave de la terminal aérea. Asimismo, se suspendieron los servicios de transporte subterráneo tras verificarse fallas en la infraestructura que podrían representar riesgos adicionales para la población.
Como medida de prevención, el suministro de gas natural fue interrumpido en amplios sectores de la capital para evitar posibles explosiones derivadas de roturas en la red. La decisión se adoptó mientras técnicos especializados inspeccionan las instalaciones afectadas por el temblor.
Frente a la magnitud de la emergencia, el gobierno venezolano dispuso la transformación de escuelas públicas y edificios estatales en refugios temporales y centros de recepción de donaciones. Miles de familias perdieron sus viviendas o fueron evacuadas por riesgo de derrumbe, por lo que requieren asistencia inmediata.
La dimensión de la tragedia también movilizó una importante respuesta internacional. Diversos países comenzaron a enviar personal especializado, equipamiento y ayuda humanitaria para colaborar con las tareas de rescate y asistencia.
Entre ellos se encuentran brigadas provenientes de México, Brasil, China, República Dominicana y El Salvador, cuyos profesionales ya trabajan junto a los equipos venezolanos en la atención de heridos y en la búsqueda de personas desaparecidas.
Además, funcionarios internacionales coordinaron el envío de recursos técnicos para reforzar las operaciones de remoción de escombros y recuperación de infraestructura crítica. El objetivo es acelerar los trabajos en las zonas más comprometidas y evitar que la situación sanitaria se agrave durante los próximos días.
Mientras continúan las tareas de rescate, Venezuela enfrenta ahora un doble desafío: encontrar a quienes aún permanecen bajo las ruinas y comenzar a reconstruir una infraestructura severamente dañada por un desastre que dejó pérdidas humanas irreparables y daños materiales multimillonarios.
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