HORROR
TRIPLE CRIMEN EN FLORENCIO VARELA: EL HORROR TRANSMITIDO POR INSTAGRAM
26 de septiembre de 2025 09:38
El caso de Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Morena Gutiérrez, de 20 y 15 años, asesinadas en una vivienda de Florencio Varela, sumó un capítulo tan brutal como inédito: la banda narco responsable transmitió la tortura y el crimen en vivo por redes sociales. El dato fue confirmado por el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, quien reveló que unas 45 personas presenciaron la transmisión en un grupo cerrado de Instagram, utilizado por la organización para enviar un mensaje disciplinador.
El funcionario precisó que los investigadores conocieron la existencia de esa grabación a partir de la declaración de uno de los cuatro detenidos en la causa. El propio líder narco, identificado como un ciudadano peruano de 23 años conocido como “el pequeño J” o “Julito”, habría pronunciado la frase “esto le pasa al que me roba droga” durante el vivo, consolidando el carácter mafioso del crimen.
Según Alonso, este tipo de prácticas responden a un mecanismo interno de control en las estructuras criminales. “Si les roban droga, no pueden quedar como inútiles. Desatan una furia disciplinante para que nadie se anime a repetirlo”, explicó al confirmar que el triple crimen buscó reforzar el poder del jefe prófugo frente a su propia organización.
La emboscada y la transmisión
Las víctimas fueron engañadas con la promesa de una fiesta y trasladadas a una casa del conurbano sur. Allí se concretó la secuencia de torturas y asesinatos, emitida en tiempo real. Los restos de las tres jóvenes fueron hallados en el fondo de la vivienda, luego de que la policía rastreara el impacto de sus celulares.
La reconstrucción judicial determinó que Brenda, Morena y Lara habían sido vistas por última vez cerca de una estación de servicio, donde subieron a una Chevrolet Tracker blanca. Ese rastro fue clave para llegar hasta la propiedad vinculada a la banda.
El rol de los detenidos y el búnker narco
En los operativos, la policía detuvo a cuatro personas: un hombre y una mujer dentro de la casa, sorprendidos mientras limpiaban la escena, y otra pareja señalada como dueña del inmueble. Allí también se incautaron raciones de comida preparadas como viandas, fajos de billetes de baja denominación y un búnker narco que habría sido abandonado pocas horas antes.
De acuerdo a los investigadores, uno de los arrestados habría facilitado esa base de operaciones para que el jefe narco permaneciera el fin de semana en que se cometieron los crímenes. La propiedad estaría vinculada a una red de distribución de drogas que conecta zonas del sur del conurbano con la Ciudad de Buenos Aires.
Autopsias estremecedoras
Los informes forenses confirmaron un nivel de violencia atroz. A Lara, de 15 años, le amputaron los cinco dedos de una mano y una oreja antes de degollarla. Brenda fue torturada con puntazos en el cuello, recibió golpes en la cara y murió por hundimiento de cráneo, tras lo cual le abrieron el abdomen. Morena fue golpeada y asesinada mediante la fractura del cuello.
Cada una de esas secuencias, según los testimonios recogidos, fue parte de la transmisión difundida en tiempo real.
El jefe prófugo
El principal acusado sigue prófugo. El ciudadano peruano de 23 años, apodado “el pequeño J” o “Julito”, es considerado el líder de la organización. La justicia ya emitió un pedido de captura en su contra y lo busca en distintos puntos de la provincia.
Mientras tanto, la investigación continúa para determinar si la difusión del triple crimen fue un hecho aislado o si forma parte de un patrón dentro de la estructura criminal que él encabeza.
El funcionario precisó que los investigadores conocieron la existencia de esa grabación a partir de la declaración de uno de los cuatro detenidos en la causa. El propio líder narco, identificado como un ciudadano peruano de 23 años conocido como “el pequeño J” o “Julito”, habría pronunciado la frase “esto le pasa al que me roba droga” durante el vivo, consolidando el carácter mafioso del crimen.
Según Alonso, este tipo de prácticas responden a un mecanismo interno de control en las estructuras criminales. “Si les roban droga, no pueden quedar como inútiles. Desatan una furia disciplinante para que nadie se anime a repetirlo”, explicó al confirmar que el triple crimen buscó reforzar el poder del jefe prófugo frente a su propia organización.
La emboscada y la transmisión
Las víctimas fueron engañadas con la promesa de una fiesta y trasladadas a una casa del conurbano sur. Allí se concretó la secuencia de torturas y asesinatos, emitida en tiempo real. Los restos de las tres jóvenes fueron hallados en el fondo de la vivienda, luego de que la policía rastreara el impacto de sus celulares.
La reconstrucción judicial determinó que Brenda, Morena y Lara habían sido vistas por última vez cerca de una estación de servicio, donde subieron a una Chevrolet Tracker blanca. Ese rastro fue clave para llegar hasta la propiedad vinculada a la banda.
El rol de los detenidos y el búnker narco
En los operativos, la policía detuvo a cuatro personas: un hombre y una mujer dentro de la casa, sorprendidos mientras limpiaban la escena, y otra pareja señalada como dueña del inmueble. Allí también se incautaron raciones de comida preparadas como viandas, fajos de billetes de baja denominación y un búnker narco que habría sido abandonado pocas horas antes.
De acuerdo a los investigadores, uno de los arrestados habría facilitado esa base de operaciones para que el jefe narco permaneciera el fin de semana en que se cometieron los crímenes. La propiedad estaría vinculada a una red de distribución de drogas que conecta zonas del sur del conurbano con la Ciudad de Buenos Aires.
Autopsias estremecedoras
Los informes forenses confirmaron un nivel de violencia atroz. A Lara, de 15 años, le amputaron los cinco dedos de una mano y una oreja antes de degollarla. Brenda fue torturada con puntazos en el cuello, recibió golpes en la cara y murió por hundimiento de cráneo, tras lo cual le abrieron el abdomen. Morena fue golpeada y asesinada mediante la fractura del cuello.
Cada una de esas secuencias, según los testimonios recogidos, fue parte de la transmisión difundida en tiempo real.
El jefe prófugo
El principal acusado sigue prófugo. El ciudadano peruano de 23 años, apodado “el pequeño J” o “Julito”, es considerado el líder de la organización. La justicia ya emitió un pedido de captura en su contra y lo busca en distintos puntos de la provincia.
Mientras tanto, la investigación continúa para determinar si la difusión del triple crimen fue un hecho aislado o si forma parte de un patrón dentro de la estructura criminal que él encabeza.
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