BAJO LA LUPA
FUNES Y ROLDÁN, ALIANZA CONTRA BASURALES, ENTRE AVANCES Y VACÍOS
18 de agosto de 2025 09:57
Basurales sin freno: la pulseada entre controles y descontrol.
Funes y Roldán prometen operativos, cámaras y sanciones a volqueteros, pero aún no hay cifras, fechas ni responsables claros.
Basurales clandestinos, volqueteros que descargan en cualquier baldío y vecinos cansados de convivir con montañas de escombros. Esa es la postal que llevó a los responsables de Medioambiente de Funes y Roldán a reunirse a principios de agosto. Federico Estella (Funes) y Brenda Zaldivar (Roldán) coordinaron acciones conjuntas para frenar un fenómeno que se volvió incontrolable: los microbasurales.
Funes presume de un esquema de sanciones ya consolidado; Roldán, en cambio, pidió apoyo técnico y la posibilidad de replicar medidas. Entre las ideas en carpeta: instalar cámaras estratégicas, cruzar información sobre infractores y exigir a las empresas de volquetes un certificado de disposición final de los residuos. El objetivo, aseguran, es evitar que los camiones “salten” de una jurisdicción a otra para eludir controles, como ocurrió hace semanas con un caso detectado en Roldán y luego interceptado en Rosario.
Pero los volqueteros no son los únicos responsables. Muchas veces, los propios vecinos terminan contribuyendo a la formación de microbasurales con la descarga de restos domiciliarios o de obra en lugares prohibidos. Un claro ejemplo, denuncias de por medio, es el límite entre Funes y Roldán, sobre la colectora sur de la autopista, donde los montículos de basura son alimentados tanto por empresas como por particulares que ven en esos espacios un “descampado útil” para deshacerse de sus residuos. Otro caso es el del Camino de la Media Legua entre la ruta A012 y la Av. Central Alberdi dónde cada vez se intensifican y se hacen mas grandes y visibles los focos de microbasurales a lo largo de esa traza, puntualmente en zonas descampadas.
Si bien aun no hay anuncios oficiales, aparecen vacíos inquietantes. No hay cifras sobre cuántos basurales se erradicaron, ni datos sobre el cobro real de multas. Tampoco se precisan recursos, inspectores disponibles ni si habrá presupuesto para sostener los operativos. La iniciativa parece firme en el discurso, aunque frágil en la ejecución.
Allí surgen las preguntas incómodas que todavía esperan respuesta:
¿Cuántos microbasurales se van a eliminar, en qué plazo y qué consecuencias habrá si no se cumple?
¿Cuántas actas a volqueteros se labraron en el último año y cuántas se cobraron efectivamente, con nombre y CUIT?
¿Qué sanciones concretas recibirán los vecinos que arrojan residuos en baldíos y alimentan los microbasurales, y cómo se controlará esa conducta?
¿Se implementará un sistema de trazabilidad digital obligatorio para cada viaje de volquetes, con suspensión inmediata de habilitación al primer incumplimiento?
¿Se contará con un presupuesto para esta logística, inspectores y cámaras activas que tracen e identifiquen estas conductas, y quién asumirá la responsabilidad personal de esos controles?
El cruce de ideas entre municipios muestra un avance, pero el desafío real está en pasar del anuncio al resultado visible y su aplicación.
Funes y Roldán prometen operativos, cámaras y sanciones a volqueteros, pero aún no hay cifras, fechas ni responsables claros.
Basurales clandestinos, volqueteros que descargan en cualquier baldío y vecinos cansados de convivir con montañas de escombros. Esa es la postal que llevó a los responsables de Medioambiente de Funes y Roldán a reunirse a principios de agosto. Federico Estella (Funes) y Brenda Zaldivar (Roldán) coordinaron acciones conjuntas para frenar un fenómeno que se volvió incontrolable: los microbasurales.
Funes presume de un esquema de sanciones ya consolidado; Roldán, en cambio, pidió apoyo técnico y la posibilidad de replicar medidas. Entre las ideas en carpeta: instalar cámaras estratégicas, cruzar información sobre infractores y exigir a las empresas de volquetes un certificado de disposición final de los residuos. El objetivo, aseguran, es evitar que los camiones “salten” de una jurisdicción a otra para eludir controles, como ocurrió hace semanas con un caso detectado en Roldán y luego interceptado en Rosario.
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Si bien aun no hay anuncios oficiales, aparecen vacíos inquietantes. No hay cifras sobre cuántos basurales se erradicaron, ni datos sobre el cobro real de multas. Tampoco se precisan recursos, inspectores disponibles ni si habrá presupuesto para sostener los operativos. La iniciativa parece firme en el discurso, aunque frágil en la ejecución.
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¿Se implementará un sistema de trazabilidad digital obligatorio para cada viaje de volquetes, con suspensión inmediata de habilitación al primer incumplimiento?
¿Se contará con un presupuesto para esta logística, inspectores y cámaras activas que tracen e identifiquen estas conductas, y quién asumirá la responsabilidad personal de esos controles?
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