SIN RESPUESTA
ATAQUE DE ABEJAS EN UNA CASA EN EL LIMITE ENTRE FUNES Y ROLDÁN: FAMILIA INTERNADA
03 de abril de 2026 13:07
Una familia que vive en el límite entre Funes y Roldán tuvo que recibir atención médica de urgencia tras un ataque de abejas dentro de su propia vivienda, donde aseguran convivir con una colmena instalada en una pared desde hace meses.
El episodio más grave ocurrió el último domingo en una casa ubicada sobre calle Casilda al 400, cuando varios integrantes del grupo familiar —algunos de ellos alérgicos— quedaron expuestos a una invasión masiva de insectos que, según relatan, ingresaron en forma repentina y en gran cantidad.
La situación obligó a los afectados a refugiarse como pudieron y luego trasladarse para recibir atención médica. Finalmente, fueron asistidos en el dispensario municipal “Doctor Esteban Maradona”, donde les aplicaron antihistamínicos ante el riesgo que implican las picaduras en personas con antecedentes alérgicos.
Según explicaron, el problema no es nuevo. La familia alquila la vivienda desde 2023 y, al momento de mudarse, detectaron huecos en las paredes. De acuerdo a su testimonio, el propietario les indicó que había existido un inconveniente previo con abejas, aunque les aseguró que estaba resuelto.
Con el paso del tiempo, comenzaron a notar la presencia constante de insectos dentro de la casa. En un principio eran pocos, pero la situación fue escalando hasta convertirse en invasiones diarias que, según describen, se concentran especialmente entre las 15 y las 20.
“Nos invaden y no podemos estar. Tenemos que irnos o quedarnos encerrados”, relató una de las integrantes de la familia, al describir la dinámica que se repite cada tarde.
La hipótesis principal es que existe una colmena de gran tamaño en el interior de una de las paredes. Esa sospecha fue reforzada por apicultores que inspeccionaron el lugar, quienes evitaron intervenir al considerar que la cantidad de abejas supera ampliamente lo habitual para un espacio reducido.
En un intento por contener la situación, se realizaron trabajos para sellar grietas y aberturas. Sin embargo, las medidas no lograron resolver el problema y, según aseguran, las abejas continúan ingresando por distintos puntos de la vivienda.
El domingo, el cuadro se agravó. En la casa se encontraban una mujer y un niño —ambos alérgicos— cuando se produjo una irrupción masiva de insectos. En medio del episodio, la familia intentó comunicarse con bomberos, policía y áreas municipales, aunque señalan que no obtuvieron una respuesta inmediata.
La secuencia continuó al día siguiente. Cuando regresaron a la vivienda, describieron el lugar como “inhabitable”. Incluso, durante nuevas tareas para sellar sectores del techo, los propios apicultores habrían sufrido múltiples picaduras al intentar intervenir.
El comportamiento de las abejas también es señalado como un factor de riesgo. Según el testimonio, presentan un nivel de agresividad inusual, lo que complica cualquier intento de acercamiento o control sin equipamiento adecuado.
Mientras tanto, la familia continúa conviviendo con el problema sin una solución definitiva. Afirman que la presencia de la colmena, sumada a las condiciones climáticas, agrava el escenario y mantiene latente el riesgo de nuevos episodios.
El caso expone una situación que combina riesgos sanitarios, dificultades para intervenir en estructuras edilicias y la necesidad de definir responsabilidades ante un problema que, según los damnificados, persiste desde hace tiempo.
El episodio más grave ocurrió el último domingo en una casa ubicada sobre calle Casilda al 400, cuando varios integrantes del grupo familiar —algunos de ellos alérgicos— quedaron expuestos a una invasión masiva de insectos que, según relatan, ingresaron en forma repentina y en gran cantidad.
La situación obligó a los afectados a refugiarse como pudieron y luego trasladarse para recibir atención médica. Finalmente, fueron asistidos en el dispensario municipal “Doctor Esteban Maradona”, donde les aplicaron antihistamínicos ante el riesgo que implican las picaduras en personas con antecedentes alérgicos.
Según explicaron, el problema no es nuevo. La familia alquila la vivienda desde 2023 y, al momento de mudarse, detectaron huecos en las paredes. De acuerdo a su testimonio, el propietario les indicó que había existido un inconveniente previo con abejas, aunque les aseguró que estaba resuelto.
Con el paso del tiempo, comenzaron a notar la presencia constante de insectos dentro de la casa. En un principio eran pocos, pero la situación fue escalando hasta convertirse en invasiones diarias que, según describen, se concentran especialmente entre las 15 y las 20.
“Nos invaden y no podemos estar. Tenemos que irnos o quedarnos encerrados”, relató una de las integrantes de la familia, al describir la dinámica que se repite cada tarde.
La hipótesis principal es que existe una colmena de gran tamaño en el interior de una de las paredes. Esa sospecha fue reforzada por apicultores que inspeccionaron el lugar, quienes evitaron intervenir al considerar que la cantidad de abejas supera ampliamente lo habitual para un espacio reducido.
En un intento por contener la situación, se realizaron trabajos para sellar grietas y aberturas. Sin embargo, las medidas no lograron resolver el problema y, según aseguran, las abejas continúan ingresando por distintos puntos de la vivienda.
El domingo, el cuadro se agravó. En la casa se encontraban una mujer y un niño —ambos alérgicos— cuando se produjo una irrupción masiva de insectos. En medio del episodio, la familia intentó comunicarse con bomberos, policía y áreas municipales, aunque señalan que no obtuvieron una respuesta inmediata.
La secuencia continuó al día siguiente. Cuando regresaron a la vivienda, describieron el lugar como “inhabitable”. Incluso, durante nuevas tareas para sellar sectores del techo, los propios apicultores habrían sufrido múltiples picaduras al intentar intervenir.
El comportamiento de las abejas también es señalado como un factor de riesgo. Según el testimonio, presentan un nivel de agresividad inusual, lo que complica cualquier intento de acercamiento o control sin equipamiento adecuado.
Mientras tanto, la familia continúa conviviendo con el problema sin una solución definitiva. Afirman que la presencia de la colmena, sumada a las condiciones climáticas, agrava el escenario y mantiene latente el riesgo de nuevos episodios.
El caso expone una situación que combina riesgos sanitarios, dificultades para intervenir en estructuras edilicias y la necesidad de definir responsabilidades ante un problema que, según los damnificados, persiste desde hace tiempo.
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